Caricatura de Gregorio Manzano. | Pinto

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Gregorio Manzano Ballesteros tiene una cita con la Justicia. Acostumbrado a desfilar por los banquillos de toda España, el técnico jienense probará mañana un asiento donde nadie quiere sentarse. El ex entrenador del Mallorca está citado en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Palma para hacer frente a una doble demanda que se celebrará en una sola vista oral.

Será el mayor espectáculo mediático más allá de los terrenos de juego que se recuerda. Y un capítulo más del Grandismo, la época del empresario al frente de la SAD balear que tantos movimientos sísmicos provocó y que ya se cobró la primera víctima, hace tres meses (10 de marzo), en la persona de Fernando Pons Niza, el exdirector deportivo de la entidad.


Demandas

La primera demanda, de reintegración, fue interpuesta por la administración que tutela el concurso de acreedores del club balear, quien le reclama la devolución de los 250.000 euros. Además, Manzano deberá responder a otra demanda de impugnación de crédito presentada, en este caso por la SAD balear y que también asciende a 250.00 euros.

El último episodio de esa tortuosa relación entre Gregorio Manzano y el Real Mallorca ha dejado al descubierto otra de las maniobras del actual preparador del Atlético de Madrid. Al parecer, al final de la temporada 2008-09, el jienense se aseguró el cobro de una prima de 300.000 euros por dejar al equipo isleño en la novena plaza.

A esa cantidad se añadió una similar, también en concepto de primas, por sellar la permanencia. Todo ello, cuando en su contrato se especificaba, según los administradores, que únicamente podía percibir una; es decir, que las dos gratificaciones resultaban excluyentes. Este hecho propició la entrada en escena de la administración concursal para exigirle que devuelva los 250.000 euros a través de una demanda remitida a la jueza María Encarnación González.

La segunda demanda a la que se enfrenta el entrenador de Bailén es de impugnación del crédito, presentada en este caso por el club balear. Manzano ha citado como testigos de la defensa a su representante, Manuel García Quilón, y al actual presidente del Comité nacional de entrenadores, Eduardo Caturla. Entre los testigos citados por el Mallorca figura Javier Martí Asensio y el propio Gregorio Manzano.

Según el informe inicial de acreedores, Manzano tenía reconocida una deuda de 1.832.927 euros brutos. Al tratarse de un crédito salarial está sujeto a una retención del 43%, por lo que el club balear solo tenía que abonar 1.044.768,44 euros (el resto debía pagarlo el club a la Agencia Tributaria).

Sin embargo, si a esas cantidades brutas se le descuentan los 250.000 euros que el técnico no debía cobrar, tal y como se estipulaba en su contrato, el importe neto también resulta notablemente inferior.

Este episodio llega unos meses después de que el Mallorca lograra extirpar de la entidad a Fernando Pons Niza. Después de meses y meses de negociaciones, al final el director deportivo no tuvo más remedio que arrojar la toalla y devolver el millón de euros que le había regalado Vicenç Grande por traspasar a Güiza.

Además del caso judicial, el club teme que el ya nuevo técnico del Atlético frene los acuerdos alcanzados entre Serra Ferrer y Miguel Angel Gil Marín.