NUNES Y GONZALO CASTRO DURANTE UN ENTRENAMIENTO DEL REAL MALLORCA EN SON BIBILONI . | Monserrat

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Enterrada bajo los escombros del vestuario la derrota ante el Barça del pasado sábado, el Mallorca abre hoy una nueva página del curso con un duelo marcado en rojo en su hoja de ruta. Después de completar un primer tercio notable, que situó a los isleños en la puja por Europa, el grupo balear se encuentra en una dinámica peligrosa, en un laberinto -es el peor equipo de la segunda vuelta con 4 de 18 puntos posibles- y debe encontrar la salida lo antes posible para no adentrarse con temblores en la zona definitiva del curso, donde no hay espacio para el error. Esta noche (20.00 horas, GolT/PPV, Cornellà-El Prat), la escuadra de Laudrup se autoexige recuperar la credibilidad para alejar los fantasmas y tomar aire en una semana exigente que finiquitará ante el Valencia el próximo sábado.

El Mallorca abrirá la entrega con las cicatrices de las últimas refriegas marcadas en su rostro. Así, Laudrup deberá recomponer varios de los órganos vitales del equipo con las bajas de Pep Lluís Martí (sanción) y Jonathan De Guzman (lesión). Esas ausencias retocarán profundamente la sala de máquinas y el técnico danés calcará el bloque que dibujó en el Santiago Bernabéu, con Joao Victor y Sergio Tejera en el centro del campo, Pereira, Gonzalo Castro y Emilio Nsue en la creación, con Pierre Achille Webó en la vanguardia. Atrás, con Aouate bajo los palos, se situarían Pau Cendrós y posiblemente Ayoze Díaz en los laterales -Kevin sería suplente de nuevo- con Nunes y el recuperado Iván Ramis -el Mallorca ha perdido los cuatro últimos partidos que ha jugado sin él en el último mes y medio- en el corazón de la zaga. Las limitaciones del plantel se reflejan en el banquillo: Lux, cuatro defensas (Crespí, Rubén, Kevin y Corrales), un pivote defensivo (Pina) y un mediapunta (Aki).

Más allá de los cambios de nombres o de posición, el Mallorca necesita una renovación. Un nuevo rumbo. Aquel equipo con chispa, enérgico y vertical que coleccionó elogios en Mestalla y el Pizjuán -su última victoria a domicilio, hace más de tres meses- se ha transformado en un grupo obtuso, sin convicción ni pegada -apenas dos goles en toda la segunda vuelta- que comienza a perder altitud en el campeonato doméstico.

Alarmas

El peligro todavía no se divisa por el retrovisor -el descenso está a siete puntos- pero una nueva derrota en Cornellà, con la inminente visita del Valencia en el horizonte, encendería todas las alarmas en el seno de una entidad que quiere alcanzar la tierra prometida lo antes posible.

El Espanyol, instalado en la zona noble desde aque abrió el curso (5º, 40 puntos), afronta el partido con la moral por las nubes tras golear a la Real Sociedad el pasado sábado y truncar una racha de cuatro derrotas consecutivas. Pochettino alineará a su once de gala, salvo el lesionado Javi Márquez, y confía en su pareja Luis García-Callejón (6 goles cada uno) para seguir soñando con Europa.