Los futbolistas del Mallorca demostraron que son un grupo. | Monserrat

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La victoria conseguida ayer por el Real Mallorca ante el Athletic Club de Bilbao le ha permitido situarse en la zona cómoda de la clasificación e instalarse en el vagón de equipos que suman 31 puntos y que aspiran a luchar por la séptima posición, que es la que delimita las plazas de Europa League.
El conjunto balear empata a puntos junto a Real Sociedad, Sevilla y Getafe y por eso la victoria de ayer tuvo un significado especial para el equipo y los aficionados. Hay partidos en una temporada que marcan la dirección a seguir y el de ayer es uno de estos encuentros. El Mallorca se reencontró con la victoria y tiene mucho más cerca asegurarse la permanencia en Primera División. Prácticamente el equipo de Michael Laudrup se encuentra a diez puntos de conseguir el objetivo de mantenerse en la máxima categoría una temporada más y a partir de ahí todo es posible. La igualdad en la zona intermedia de la clasificación es absoluta y ahora el Mallorca afronta una fase del calendario donde se medirá, por este orden, a Real Sociedad, Barcelona, Espanyol y Valencia, un calendario muy exigente y que seguirá marcando el futuro del equipo en sus aspiraciones de luchar por Europa. Ninguno de los equipos que pujan con el equipo balear por Europa, Getafe, Sevilla y Real Sociedad, están marcando una línea de gran superioridad y eso también juega en favor del Real Mallorca.
Los propios futbolistas saben que lo primero es mantenerse en la máxima categoría, después a medida que la segunda vuelta transcurra, los objetivos ser irán reconduciendo. «Lo primero es llegar a los 42 puntos», explicó Emilio Nsue al término del encuentro. Su mensaje es claro, pero poco a poco el Mallorca empieza a mirar hacia arriba.