El centrocampista del Mallorca Jonathan de Guzman, durante un entrenamiento del equipo. | Monserrat

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Tras abandonar el Bernabéu con el rostro erguido y los bolsillos vacíos, el Mallorca se vuelve a buscar a sí mismo. Los de Michael Laudrup, incapaces de recolectar nada en sus dos últimas salidas pese a emitir sensaciones agradables, regresan a su cuartel general para profundizar en la segunda vuelta y reencontrarse con las buenas noticias a costa de un Sporting en proceso de restauración. En otra semana marcada por la actividad del mercado y las informaciones extradeportivas, los isleños ansían alcanzar de una vez la barrera de los treinta puntos para enfocar el camino hacia la tranquilidad y subsistir en la franja más cálida de la clasificación (Iberostar Estadi, PPV, 18.00 horas).

Como suele ocurrir en determinadas funciones a lo largo del calendario, el Mallorca vuelve a ser su peor enemigo. Aunque ha fracasado en sus últimas misiones y su munición lleva un tiempo humedecida, el equipo ha conservado las buenas maneras y mantiene las constantes. Además, el paso de los días le ha ayudado ha sellar casi todas las fugas que se apreciaban en el once y pese a que en algunas zonas del campo las restricciones empiezan a ser preocupantes, el grupo tiene mucho mejor color que el pasado fin de semana.

Buenas noticias

Para empezar, Michael Laudrup ha recuperado para la causa a tres futbolistas capitales en su pizarra: Jonathan de Guzman, Pep Lluís Martí y Pau Cendrós. Y si el técnico no decide alterar los planes iniciales, todos ellos volverán a jugar de inicio. El lateral suplirá a un Ratinho que ganó en crebilidad ante el Madrid, mientras que el canadiense y el centrocampista mallorquín asumirán el mando en la zona de creación. En el caso de éste último, su entrada dependerá de cómo se encuentre. Acaba de salir de una lesión y tomará la decisión final en las horas previas al duelo, aunque si sus sensaciones no son positivas será Joao Victor quien le releve. En el extremo contrario, uno de los pocos problemas que debe resolver el técnico es la baja de Iván Ramis, que cumplirá un encuentro de sanción por acumulación de amonestaciones. Y en principio, Laudrup parece decidido a apostar por Martí Crespí. El canterano, que no participa en la Liga desde que el equipo visitó Mestalla a finales de octubre (no es titular desde la visita del Espanyol a Son Moix), parece haber adelantado otra vez a Rubén como el tercer central del vestuario y podría disfrutar de una nueva oportunidad para seguir evolucionando.

En la vanguardia, en cambio, el Mallorca no anda precisamente sobrado de efectivos. Con Cavenaghi ya en Brasil y Víctor Casadesús en la enfermería, el conjunto bermellón sólo puede agarrarse al músculo de Pierre Webó y mantener a Sergi Enrich, que vuelve a contar con un sitio en la lista, en la recámara. El camerunés tendrá a su espalda a Gonzalo Castro y se nutrirá de los balones que le sirvan desde las orillas Emilio Nsue y Michael Pereira. Después, sobre la marcha, es probable que Laudrup intercambie las posiciones de algunos de ellos a la caza de otras salidas. Sin embargo, de cintura para arriba tampoco dispondrá de muchas variantes en el banquillo y sólo Sergio Tejera podría oxigenar al plantel si el paisaje comienza a oscurecerse.