El entrenador del Real Mallorca, el danés Michael Laudrup (d) y su ayudante Miguel Angel Nadal siguen desde el banquillo el partido. | Montserrat T. Diez

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Todo lo que calló Michael Laudrup se reflejó en su rostro. El enfado del entrenador del Real Mallorca solo se coló por algunas grietas de un discurso en el que evitó valorar el rendimiento de los suyos y sacar conclusiones. «Hay varias cosas difíciles de explicar y es mejor esperar un poco para decir cosas de las que uno se puede arrepentir», valoró el técnico danés, que esquivó tanto analizar el duelo como personificar errores.

«Que un equipo como el Almería, con todos los respetos para el Almería, te meta ocho goles en dos partidos lo dice todo», resumió el preparador rojillo cuando fue cuestionado sobre la línea de retaguardia en la que repitió prácticamente los mismos protagonistas que ya cayeron por 4-3 en el estadio de los Juegos del Mediterráneo.

En su análisis del encuentro Michael Laudrup señaló que «a los cuatro minutos pierdes 0-2 con un gol de cabeza del más pequeño y un contraatque. Luego, hemos entrado y tenido ocasiones, pero hemos vuelto a regalar dos goles, porque ni siquiera han sido contragolpes o saques de esquina, han sido jugadas difíciles de entender».

Ni siquiera el atisbo de reación final de los suyos supuso una leve satisfacción para el técnico mallorquinista: «Es lógico. Los jugadores sacaron su orgullo, pero si no lo sacas cuando vas perdiendo 0-4 en tu casa, no lo harás nunca, por eso no me sirve de mucho».

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«Ni cuando estás eufórico ni cuando estás enfadado hay que sacar conclusiones», continuó el técnico rojillo, que dejó claro que en ningún momento llegó creer en la remontada pese a las tres dianas en apenas siete minutos.

Sin alzar la voz Laudrup no podía disimular su enfado: «Una cosa es encajar temprano, que es algo que puede suceder, pero no recibir otro gol en el minuto 4 y luego el tercero y el cuarto de la manera en la que los hemos encajado. No quiero señalar a uno o dos jugadores porque ha sido el conjunto en sí y los jugadores se han dado cuenta. Al final podría haber dido 3-4, 4-4 o 5-4, pero no me sirve para mucho». Además, también añadió que «todo el mundo ha visto lo que hemos hecho. Ganamos y perdemos juntos y no es cuestión de hablar en público y decir que estoy decepcionado. Es una derrota de todos».

La única lectura positiva que pudo extraer Michael Laudrup de la eliminación copera y del sonrojante resultado obtenido en Son Moix es que el que calendario depara una oportunidad para tratar de minimizar los daños. «Lo único positivo es que el domingo nos vamos a enfrentar al mismo equipo y seguramente daré una de las charlas mas cortas de mi carrera. Simplemente daré la alineación, porque si el domingo no hay ganas de revancha no entiendo nada.

Acerca de los objetivos que le había planteado el club de cara a la Copa del Rey, Michael Laudrup se limitó a repasar la situación del torneo del KO y las posibilidades de éxito que el sorteo había deparado para los intereses mallorquinistas. «En la Copa hay que llegar lo más lejos posible mirando un poco a los adversarios. En caso de pasar hubiera sido una eliminatoria contra el Deportivo al 50% y luego una eventual semifinal con el Barça, que hubiera estado 90 a 10, pero que también se podía seguir adelante. Por el sorteo que ha habido había que llegar lo más lejos posible, pero hay que jugar antes de pasar».

Por su parte, el técnico José Luis Oltra se mostró muy satisfecho con la victoria y declaró que su equipo «ha hecho historia» al clasificarse por primera vez para los cuartos de final de la Copa del Rey. «Fue un partido extraño, de muchas alternativas, pero nunca me había pasado ir ganando 0-2 en el minuto 3 de un partido. Luego nos fuimos al descanso con un 0-4 porque tuvimos continuidad y pegada, ya que cuatro goles como visitante no se consiguen todos los días», explicó Oltra.