Pau Cendrós, en una imagen captada en el interior del Castell de Bellver. Fotos: MONSERRAT

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Después de reunir crédito en los campos más modestos del fútbol español, Pau Cendrós López (Palma, 1987) ha tomado asiento en el vestuario del Mallorca. Hace casi diez días, cumplió el sueño de desfilar por pasarela de Primera vistiendo la camiseta del Mallorca y tras presentarse al gran público maniatando a Cristiano Ronaldo se ha convertido también en uno de los valores más emergentes del proyecto edificado por Serra Ferrer. Ahora, con toda la temporada por delante, se ha marcado el reto de perpetuarse en la pizarra de Laudrup para sostener al conjunto bermellón entre los grandes. Además, valora al alza la nueva filosofía del club y coincide con su entrenador en que la Liga para los baleares arranca el domingo. «Lo del Madrid es otra liga, para nosotros lo bueno empieza ahora con Sporting, Osasuna y Athletic. Es ahí donde tenemos que dar la cara y hacernos todavía más fuertes», anuncia.

Cendrós sólo ha necesitado una entrega del torneo para llamar la atención. Desquició a uno de los mejores jugadores del planeta y anuló junto a sus compañeros de zaga al sofisticado ataque madridista, aunque lo que le convirtió en el gran protagonista de la primera jornada para los medios nacionales fue la acción en la cayó lesionado Ronaldo. «Parece me he hecho famoso por esa jugada», bromea sin darle demasiada importancia a las críticas que ha recibido desde algunos sectores. «No pasa nada, esto es fútbol y lo único que hice fue darle al balón, aunque después, por la inercia de la jugada, le cogí un poco el tobillo. Nada más. Hay dos periódicos de tirada nacional que tienen un público madridista y es normal que intenten proteger a sus estrellas. Yo estoy muy tranquilo porque actué sin ninguna maldad», argumenta.

Dulce recuerdo

Más allá de esa anécdota, el mallorquín guarda un dulce recuerdo de su puesta de largo en Son Moix. «Estaba mucho más tranquilo que el día del Ciutat de Palma y me acordé mucho de mi familia y de los tres años que he pasado fuera, en los que aprendí un montón. Ojalá ya no vuelva a moverme nadie de aquí porque siento que el Mallorca es mi casa», recuerda. El defensa asegura que mientras estaba en Segunda mantenía la fe en regresar algún día a Son Moix y que estaba convencido de que lo conseguiría: «No perdía la ilusión, sobre todo por mi abuela. Ella tenía muchas ganas de verme jugar aquí y me agarraba a eso cuando parecía que lo tenía más complicado. Era la ilusión de mi vida».

En cualquier caso, no se conforma con haber debutado y tampoco contempla otra opción distinta a la de seguir creciendo al mismo ritmo que el Mallorca. «Quedé contento con mi actuación ante el Madrid, pero siempre hay que mejorar y exigirse un poco más. Fue un partido completo por parte de todo el equipo y lo importante es mantener el nivel y sumar muchos puntos en casa. A nivel personal, quiero jugar muchos partidos y coger experiencia para quedarme muchos años en el club y en Primera. Trabajo cada semana para ser titular, para eso estoy aquí», sentencia.

El lateral bermellón también avala el modelo que ha escogido la nueva propiedad del Mallorca para curarse de los problemas que padece fuera del campo. «Se ha creado una base para ser optimistas», destaca. «Y la gente quería un proyecto como éste, tal y como se demostró en la primera jornada. No sólo eso, sino que los aficionados se fueron contentos con lo que habían visto y porque jugaron hasta siete canteranos. Hacía mucho tiempo que no coincidíamos tantos y seguro que nuestros seguidores agradecerán este golpe de efecto de Llorenç Serra Ferrer».

Sin apartarse de esa línea, Cendrós cree que el cambio de rumbo que ha establecido el de sa Pobla le devolverá las constantes al Mallorca. «He hablado poco con él, pero es muy serio y llega con ganas de trabajar. Lo que ha hecho hasta ahora me parece perfecto y espero que siga así porque si le va bien a él, nos irá bien a nosotros. Está claro que su apuesta es arriesgada, pero creo que debía hacerla y el mejor ejemplo está en el Barça. Aquí tenemos a Pina, Pereira o Emilio, que son unos jugadorazos y que pueden estar ahí arriba perfectamente. Al final se ha formado un plantel muy bonito, que es lo importante», señala.

Objetivos

Cendrós, como el resto del vestuario, no es partidario de mirar muy allá a la hora de fijar una meta y subraya que «el objetivo es mantenerse, pero dentro del vestuario hay un gran ambiente y lo de la temporada pasada es un gran espejo en el que mirarse». No obstante, considera que el enfrentamiento ante el Madrid ha elevado la autoestima del grupo y que eso puede traducirse en un impulso inesperado. «Veníamos de un verano difícil y la gente esperaba a ver cómo salia el equipo, sobre todo porque había caras nuevas y mucha juventud. Todo el mundo estaba pendiente y dimos un paso al frente. Demostramos que somos fuertes y que, además de juventud, tenemos jugadores como Aouate, Nunes o Martí, que nos aportan ese puntito de experiencia que hace falta en todos los equipos».