El cargo de Terrasa en IB3 le impide participar en la gestión del club

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Gráfico del reparto de acciones.

Gráfico del reparto de acciones.

La distribución del accionariado del Real Mallorca, pese a que Pons intentara ocultarlo escudándose en la «irrelevancia» del mismo, queda confeccionado de momento de la siguiente manera. El técnico de sa Pobla asume el paquete mayoritario de acciones, un 66%, mientras que adquieren un 5% cada uno, Rafael Nadal, Miquel Àngel Nadal, Miquel Coca, Biel Cerdà, Jaume Cladera y Pere Terrasa. Josep Pons posee un 2'5%. La transacción de los títulos se rubricó durante la tarde de ayer en la notaría de Àlvaro Delgado. Unas horas antes José Miguel García había firmado la venta de su paquete a Mateu Alemany, que de esta manera, llegó a aglutinar un 98% del accionariado. Posteriormente se rubricó la venta a Serra Ferrer, que después distribuyó entre los miembros de su grupo un 32,5 convirtiéndose él en el titular del 66% restante.
No obstante, esta composición del accionariado se antoja circunstancial ya que el entrenador de sa Pobla y sus compañeros de viaje llevan varios días trabajando en la búsqueda de otro accionista de referencia que casi con toda seguridad adquiriría entre un 35 y un 40% de las acciones que actualmente están en poder del mánager general del club. Josep Pons, Jaime Cladera y Biel Cerdà son amigos íntimos de Serra y también desde hace muchos años mantienen una relación especial con la familia Nadal.
Por su parte la incorporación de Pere Terrassa es simbólica ya que su inminente nombramiento como director genera de IB3 le impide participar en la gestión y en el día a día del club. La aportación de Terrassa se limitará al asesoramiento de la parcela económica.
Con la firma de la venta se cierra un ciclo marcado por la convunción institucional y la salida de accionistas históricos, como es el caso de José Miguel García, que recientemente había dimitido de su cargo de vicepresidente. La nueva etapa se abre con el Mallorca en concurso de acreedores y con la necesidad de encontrar liquidez de forma urgente. La venta de efectivos como Aduriz por una cifra que ronda dos cinco millones de euros puede ser una buena oportunidad para oxigenar las arcas del club. El nuevo proyecto obliga necesariamente a sus mandatarios a iniciar una época de gran austeridad.

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