Martí Crespí pretende instalarse la temporada que viene en Mallorca. | Archivo UH

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Aunque la temporada en Primera se consumió hace diez días, el Mallorca todavía tiene algunas cosas que decir en la segunda planta del fútbol español. El conjunto bermellón, que a principio de temporada repartió a un puñado de jugadores por el mapa de la categoría de plata, cuenta con muchas posibilidades de celebrar en las próximas semanas un ascenso a través de los jugadores de su propiedad. A falta de cuatro jornadas para el cierre, seis candidatos optan a subir (el Villarreal B no puede hacerlo por su condición de filial) y entre ellos hay sólo cinco puntos de diferencias, tantos como cesiones en esa franja de la clasificación. Y teniendo en cuenta la delicada situación de la SAD isleña y los problemas que encontrará para edificar su próximo proyecto, es bastante probable que alguno de ellos vuelva a vestir de rojo la temporada que viene.
Uno de los mejor colocados es Emilio Nsue. El ariete, que durante unos años fue el máximo representante de la factoría de Son Bibiloni, quiere llevarse una de las mayores alegrías de su carrera devolviendo a Primera a la Real Sociedad. Pese a que está acostumbrado a festejar triunfos con las categorías inferiores de la selección, su trayectoria en los clubes de elite es relativamente corta (la campaña anterior debutó en Segunda con la camiseta del Castellón) y el salto supondría un empujón notable. De la mano de Martín Lasarte, el mallorquín se ha convertido en una pieza importante para el conjunto donostiarra (30 partidos, 4 goles), en el que además ha ido adquiriendo experiencia en otras posiciones del campo (ha participado habitualmente en la banda derecha del centro del campo). De momento, su equipo lidera la tabla empatado a puntos con el Levante y quiere que Anoeta recupere el magnetismo que tenía hasta hace poco.
En el Levante, precisamente, habitan otros dos activos bermellones como Pau Cendrós y Javi Guerra. En el caso del primero, nadie puede poner en duda su compromiso. Ni su mallorquinismo. Y quizá ese haya sido su pecado. Después de acumular méritos en las categorías inferiores del club o de completar con muy buena nota alguna que otra pretemporada con la primera plantilla, el lateral decidió salir por primera vez de la Isla hace tres temporadas para amontonar minutos y abrirse camino en el fútbol profesional. Primero fue en el Benidorm de Segunda B y la campaña pasada en el Tenerife. Allí Marc Bertrán le cerró el paso del once titular, pero estuvo a la altura siempre que le reclamó Oltra. Y dejó el Heliodoro por la puerta grande, con el equipo en Primera y la afición guardándole un cariño tremendo. Sin embargo, aquí Manzano no le tenía en cuenta y se comprometió durante el verano pasado con el Levante. A las órdenes de Luis García ha sido titular en 32 encuentros del campeonato y ha vuelto a demostrar que está preparado. Tiene contrato con el Mallorca hasta junio de 2011 y aunque clubes como el Celta le siguen la pista, su sueño es triunfar en Son Moix.
Su compañero Javi Guerra, en cambio, es casi un desconocido para la afición rojilla. El Mallorca lo contrató hace un par de campañas (procedía del Granada 74) y sin tiempo siquiera para presentarlo lo cedió al Alavés. Volvió en julio de 2009 y participó en el stage de Kössen antes de marcharse al Levante. Hasta ahora ha participado en 34 citas y ha firmado 11 goles.
El Elche, séptimo en la tabla a un punto del ascenso y a cinco del liderato, también cuenta con dos mallorquinistas. El primero es Martí Crespí, que representa un caso muy similar al de Cendrós. Después de jugar a préstamo en el Granada 74 y de ascender con el Xerez, el pobler parecía que iba a tener un asiento en la plantilla de Manzano, pero tuvo que marcharse en plena pretemporada. Óscar Trejo, en cambio, se fue para evitar un estancamiento que empezaba a ser preocupante. Y ha jugado muchos encuentros (31), aunque no ha estado demasiado fino ante la portería rival (4 goles).
Menos suerte que los anteriores han tenido otros de los cedidos por el Mallorca, como Juanmi Callejón (Albacete) u Óscar Díaz (Recreativo), que tendrán que conformarse con objetivos menores.