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Un parte del accionariado del Real Mallorca, representada por José Miguel García, es inicialmente reticente a aprobar las cuentas de la temporada 2008/09, una exigencia legal impresincidible para cualquier sociedad anónima deportiva y que podría generar un nuevo cortocircuito en las oficinas de la SAD balear. De hecho, la gestión económica desarrollada durante la última 'época Grande' podría acabar en los juzgados tras existir indicios de presuntas irregularidades.

Los números del último ejercicio deben ser ratificados durante el transcurso de una Junta General de Accionistas que, según la normativa, debía haber sido convocada antes del 31 de diciembre del año pasado. De momento, Alemany continúa sin fijar una fecha definitiva para su convocatoria, aparentemente, porque sabe que puede encontarse con un problema de talla grande.

Una de las opciones que han empezado a barajarse en el club pasa por fraccionar en dos las cuentas del último curso. Se aprobarían las del último semestre (de enero a junio de 2009), que coincide con el regreso de Mateu Alemany, y quedarían en suspenso las formuladas del de julio a diciembre de 2008.

José Miguel García, segundo maximo accionista de la entidad, no ha querido valorar públicamente los motivos que le han impulsado valorar la posibilidad de oponerse a la aprobación de las cuentas, si bien en varias ocasiones se ha mostrado especialmente crítico con algunas operaciones que se desarrollaron en el Mallorca poco después de que el Grup Drac instara un concurso de acreedores voluntario.