Victoria de Rafa Nadal en el torneo de Montecarlo. | Youtube

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El español Rafael Nadal ganó por séptima vez consecutiva el Masters 1.000 de Montecarlo, al derrotar hoy en la final a su compatriota David Ferrer por 6-4 y 7-5, y amplió su leyenda en este torneo donde suele disparar luego con fuerza para el resto de la temporada de tierra batida.

Es el primer título del año de Nadal, el número 30 sobre tierra batida, y el 44 de su carrera. Sirve para romper su propio récord en torneos Masters 1.000 al lograr el 19 en esta categoría.

Nadal se impuso a Ferrer en dos horas y 16 minutos, y de momento abre la temporada de tierra de la misma forma que en el 2010. Su próxima cita es el torneo Conde de Godó, que comienza mañana lunes en Barcelona.

Después de las derrotas en las finales de Indian Wells y Miami, el reencuentro de Nadal con la tierra europea ha sido el imaginable. El número uno del mundo sigue intratable en el Principado donde lleva ya 39 victorias por solo una derrota. Y si ya tenía el récord de ser el único jugador en la historia en ganar seis veces consecutivas el mismo torneo, hoy amplió aún más esta diferencia.

Se cumplía hoy domingo precisamente ocho años de aquella primera y única derrota de Nadal ante el argentino Guillermo Coria en la tercera ronda de Montecarlo. Desde entonces hasta hoy Nadal ha ejercido un dominio apabullante, aunque en esta edición se despide habiendo cedido un set, en semifinales contra Andy Murray (en 2010 no perdió uno solo).

En la séptima final de un Masters 1.000 que disputaban dos españoles triunfó la lógica, a pesar de que en el Abierto de Australia de este año Ferrer logró imponerse a un lesionado Nadal en tres sets. Ni siquiera el cansancio del partido del sábado contra Murray, algo que llegó a inquietarle levemente al de Manacor, obró a favor de Ferrer, que se había plantado en la final sobrado de fuerzas, sin perder una sola manga.

David luchó como de él se esperaba, fajándose con el número uno del mundo en intercambios de hasta 25 golpes, consumiendo juegos de doce minutos de duración y mostrando sus dejadas, como golpe recurrente para desarbolar al campeón del torneo, o por lo menos intentarlo.

Tuvo el de Xavea oportunidad de alargar el partido cuando se recuperó de un 4-3 en el segundo set para dominar por 5-4 luego, pero Nadal le desquició después y una doble falta y un golpe de derecha fuera, precipitaron su derrota. Nadal ganó los últimos tres juegos y apuntilló su victoria a la segunda oportunidad al enviar un cruzado de revés ante la subida de su rival, que estrelló la bola en la red.

Nadal saltó de alegría, y extendió los brazos en señal de júbilo. No es para menos, ya ha igualado con 30 títulos en tierra al sueco Bjorn Borg, y a Manuel Orantes. Su objetivo ahora es el austríaco Thomas Muster, con 40 y el argentino Guillermo Vilas, con 45. Muy cerca de cumplir los 25 años, el de Manacor tiene a tiro a todos esos jugadores que como él marcaron antes una leyenda.

En la entrega de trofeos, Ferrer se mostró convencido de tarde o temprano este Masters 1.000 será un día suyo. «El año pasado alcancé aquí las semifinales, este año la final. A ver si el año próximo cae», dijo el de Xavea.

Nadal señaló que el de Montecarlo es «quizás, el mejor torneo del mundo», y felicitó a Ferrer «por el gran comienzo de temporada que ha hecho. Te deseo lo mejor», dijo.

«Para mi hoy es un día muy especial, ganar aquí por séptima vez es mucho más que un sueño, jamás lo pude imaginar», apuntó Nadal.

«Ha sido un partido muy largo, muy duro físicamente. Ha sido una victoria complicada», observó Nadal luego en Teledeporte. «Lo siento por Ferrer hoy porque por el nivel de juego que tiene merece ganar un torneo de esta categoría y está muy cerca de conseguirlo».

«Para mi lo mas importantes es volver a ganar un torneo de esta categoría, especialmente Montecarlo, quizás el más bonito del circuito», continuó Nadal. «Estoy muy contento y emocionado por esta victoria tan importante para el comienzo de la temporada de tierra».