El jugador del Palma Futsal Hamza posa en el Palau d'Esports de Son Moix. | Palma Futsal

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El mundo musulmán vive desde este martes uno de los momentos más especiales del año. Unas semanas en las que tradición y fe se entremezclan, exigiendo a sus creyentes un esfuerzo extra que, en el caso de los deportistas, resulta más notable. El Ramadán, el noveno mes del calendario islámico, es seguido a rajatabla por todos los musulmanes del planeta como un periodo de ayuno, oración, reflexión y vida en comunidad como muestra de entrega a esta religión.

Esa tradición, que ha adquirido rango universal, ha aterrizado una temporada más en el vestuario del Palma Futsal de la mano del ala ceutí Hamza, internacional por Marruecos y entregado a un «sacrificio», que el jugador admite realizar «con mucha ilusión».

Encontrar el equilibrio físico y mental durante estos días de ayuno resulta complejo, más para un deportista profesional que debe entrenar hasta dos veces por día, con la exigencia de los partidos e incluso desplazamientos, en el presente más complejos por las exigencias de la COVID-19, de por medio.

Hamza afronta 30 días en los que su fe religiosa y su oficio deben convivir con la meta de que su rendimiento físico se vea lo menos afectado posible, más al tener que afrontar un ayuno que se alarga desde el amanecer y hasta el ocaso.

«Es un mes muy bonito, pero a la vez requiere de un gran sacrificio por tener que estar casi todo el día sin comer ni beber. Además, de otras grandes cosas que tiene el mes de ayuno», explica el jugador del Palma Futsal, que cumple su tercera temporada en las filas de la entidad mallorquina.

«Es un sacrificio que hago con muchas ganas e ilusión», refiere Hamza, quien admite que a la hora de preparar y disputar los partidos tendrá «una motivación extra. Intentaré adaptar la alimentación y el descanso de cara a los horarios de los partidos, pero salgo con las mismas ganas e incluso con más fuerza que si fuese un día normal para mí, porque sé que tengo que hacer un sacrificio mayor, así que me preparo tanto física como mentalmente», proseguía el ala ceutí.

Es consciente Hamza de que «algo notaré... Pero espero que sea lo menos posible para estar a un nivel óptimo para que el cuerpo y el técnico no lo noten mucho», añadía el jugador del Palma Futsal, quien sabe que, cuanto antes de adapte a la realidad que le toca vivir este mes, será mejor para su rendimiento.

Y recuerda el Ramadán de hace un año, que se solapó con el confinamiento, lo que lo hizo «más llevadero», en palabras del pupilo de Antonio Vadillo. «Tengo que acostumbrar el cuerpo lo más rápido posible. Hay días que pasan mejor que otros, pero a medida que pasan las semanas y te acostumbras, es más llevadero», confiesa Hamza.

Eso sí, sabe bien que con el paso de los días «vas notando bastante cansancio y algunos de ellos mucho más todavía», reconociendo que lo peor que lleva «es el sueño». Aquí explica que «sobretodo al hacer los entrenamientos por la mañana sí que es un sacrificio mayor, pero los primeros días acostumbras al cuerpo y a final de mes ya casi te has habituado plenamente», comenta Hamza, quien recibe el apoyo de sus compañeros y el cuerpo técnico de un Palma Futsal con el que regresará a la Liga este sábado (12 horas), en Son Moix y ante Osasuna.