María José Mailliard posa en el Real Club Náutico del Port de Pollença.

TW
0

Es la gran referencia del piragüismo femenino en Chile, toda una campeona mundial que se quedó a las puertas del diploma en los Juegos Olímpicos de Tokio y que quiere sacarse la espina en París 2024. María José Mailliard ha elegido Mallorca a la hora de dar el salto a Europa y se ha puesto en manos de Kiko Martín y su grupo de entrenamiento para pelear por las medallas. «No la conocía, pero Sete (Benavides) sí. Ya le habló de la Isla y ella quería cambiar de aires... Y se vino», explicaba Martín, que tiene la misión de «potenciar el 200», dentro de la rutina de su grupo de trabajo.

El objetivo es entrenarse junto con el equipo del Real Club Náutico del Port de Pollença hasta 2024. «Siento que es mi último ciclo olímpico», asegura Mailliard, de 31 años y oro en el Mundial de Copenhague en C1 500 metros, que buscaba «un entrenador de canoa en 200. Conocía a Sete, me habló de Kiko y, aunque muchos se ofrecieron, le elegí a él. Conectamos enseguida y le convenció mi idea y mi proyecto», relata María José, quien recuerda que «en Europa son todas las grandes competiciones y creí que era el momento de hacerlo».

Ilusiones

Superada una lesión que le impidió competir al 100% en Tokio, Mailliard habla de «una gran oportunidad», en una instalación como el Lago Esperanza y una zona la del Nord de Mallorca que se asemejan a Viña del Mar, donde reside habitualmente en su país. «Me gustó, pues el agua es salada, es pesada, y eso me ayuda a mejorar y competir», comenta la piragüista, que posee cinco medallas mundialistas y dos platas en los Panamericanos. El C1 200    en París 2024 es su meta, el sueño que articula su día a día. «Si he tomado esta decisión, es para mejorar. Y vamos por el buen camino», refiere la estrella que cambió Chile por Pollença.