Magnus Carlsen (a la derecha) saluda a Ian Nepomniachtchi. | ALI HAIDER

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Un nuevo error del aspirante ruso Ian Nepomniachtchi entregó la victoria en la undécima partida al noruego Magnus Carlsen, que retuvo por cuarta vez su corona de campeón mundial de ajedrez, con un marcador de 7,5 a 3,5 puntos que pone un final prematuro al encuentro de Dubai sin agotar las 14 partidas a que estaba pactado. Carlsen, que arrebató el título mundial al indio Viswanathan Anand en 2013, lo ha defendido ya con éxito cuatro veces: frente al propio Anand en 2014, contra el ruso Sergey Karjakin en 2016, contra el estadounidense Fabiano Caruana en 2018 y ahora contra Nepo, el rival más flojo de los cuatro que el campeón ha tenido enfrente con el título en juego.

Además de proporcionarle un premio de 1,2 millones de euros (el 60 por ciento de la dotación total del enuentro), su victoria aplastante sobre el ruso alargará el reinado de Carlsen al menos hasta 2023, cuando tendrá que enfrentarse con el ganador del Torneo de Candidatos de marzo próximo. Con un marcador adverso de 6,5 a 3,5 después de 10 juegos, Nepo necesitaba hoy, al menos, escapar a una nueva derrota en la undécima partida para evitar que el Mundial terminara prematuramente sin necesidad de agotar las catorce previstas. Era también, una oportunidad de aferrarse, con blancas, al último rayo de esperanza. El reto era gigantesco: ganar tres de las cuatro partidas que quedaban en el programa para forzar el desempate. La expectación era máxima por comprobar qué receta había preparado el equipo ruso en la jornada de descanso del jueves. La apertura española no le había dado ningún resultado al aspirante, y tampoco surtió efecto la inglesa que ensayó en la novena partida, en la que un fallo clamoroso le costó la partida. Nepo no dio su brazo a torcer en su primer movimiento. Abrió con peón de rey, pero en lugar de la Española eligió ahora la apertura italiana, una opción tranquila con perspectivas de que el juego pudiera animarse mediado el juego.

Durante 22 movimientos no hubo nada nuevo. La igualdad posicional persistía, pero una vez más, en un panorama tranquilo, sin riesgos para ningún bando, se produjo la catástrofe: el ruso jugó 23.g3, permitiendo a Carlsen desarbolar al rey blanco mediante una sencilla entrega de calidad (torre por pieza menor) que daba paso a un ataque irresistible con dama y torre entrando con efectos letales en el desguarnecido flanco de rey blanco. "Para cualquiera que tenga ojos esto es un verdadero desastre (para Nepo)", comentó en Gran Maestro holandés Anish Giri. "No veo ninguna defensa", observó Viswanathan Anand. Era el tercer error garrafal de Nepomniachti desde que sucumbió en la maratoniana sexta partida, la más larga en la historia de los Mundiales (casi ocho horas y 136 movimientos), que alimentaba su leyenda negra de jugador frágil que se derrumba tras una derrota.

El desenlace de la undécima no fue inmediato. Carlsen bajó la guardia y no acertó con las mejores jugadas, pero su ligera imprecisión no hizo sino prolongar la agonía de Nepo, que se debatió en un final de torres con peón de menos -y pasado- esperando que un error del campeón le perdonara la vida. Carlsen le ahorró una derrota inmediata pero no tuvo piedad con su adversario, al que infligió una muerte lenta. Nepo se rindió en la jugada 49. El noruego, que preparó este Mundial en Sancti Petri (España), podrá relajarse ahora y llegar todavía fresco al Mundial de rápidas y relámpago que se disputará en Varsovia la última semana de este año, tras la renuncia de Kazajistán por a pandemia.