Alejandro Valverde felicita al estadounidense Sepp Kuss tras cruzar la meta. | Guillaume Horcajuelo / POOL

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El estadounidense Sepp Kuus (Jumbo Visma) se volvió loco de alegría en la recta de meta en Andorra la Vella. Tiró las gafas al público, levantó los brazos y firmó una gran victoria en el Tour de Francia, por delante de Alejandro Valverde, quien quedó segundo y con la miel en los labios.

Una victoria en solitario, bien luchada por el ciclista de Durango (Colorado), de 26 años, quien atacó en Beixalis, soltó a Valverde y se presentó en meta con tiempo de sobra para degustar la gloria como ganador de la decimoquinta etapa que unió Céret y Andorra la Vella, de 191.3 kilómetros.

Kuus, ganador de etapa en la Vuelta, residente en Andorra y gregario de confianza de Roglic en el Jumbo Visma, cruzó la meta 23 segundos antes que Valverde, un segundo lugar con anécdota, pues nunca un corredor de 41 años o más se había clasificado segundo en una etapa.

«Sentí la presión de Valverde, un ciclista veterano, de gran experiencia. Lo di todo, pero sufrí mucho con el viento en contra», dijo Kuus, animado por su novia en la subida a Beixalis y por su padre desde su casa andorra a través de le tele.

Fueron entrando un rosario de corredores, cuarto Ion Izagirre, otro español destacado de una jornada en la que los favoritos entraron juntos después de varios y débiles ataques entre ellos. Pogacar conservó el maillot amarillo, Rigoberto Urán recuperó la segunda plaza y el danés Vingegaard la tercera.

El francés Guillaume Martin fue desalojado de la segunda plaza de la general, el ecuatoriano Richard Carapaz es cuarto a 5.33 y Enric Mas octavo a 7.11. Pello Bilbao, enfadado porque no irá a los Juegos de Tokio, recuperó la décima plaza a 10.59 de Pogacar.

ESCAPADA DE ARTISTAS

El pelotón salió revolucionado de Céret, la capital de la cereza en los Pirineos orientales que inspiró a artistas como Pablo Picasso, Georges Braque y Juan Gris, maestros del cubismo a principios del pasado siglo.

Los artistas de la bicicleta salieron de estampida de dicha localidad para afrontar la jornada andorrana. Gran expedición de 34 hombres dispuestos medirse con 4 puertos, 4.000 metros de altitud, el Port D'Envalira, techo del Tour (2.408 metros), y el terrible Beixalis antes de meta.

Muchos ilustres en danza, con Valverde, Kuus, Alaphilippe, por supuesto, Nibali, Van Aert, Woods y Quintana en la lucha del maillot de la montaña, Ion Izagirre.... una fuga certificada por el UAE de Pogacar y los hombres del podio. Los minutos de ventaja caían a chorros. Todos contentos.

Con el viento de protagonistas, el grupo de favoritos dejó que la diferencia fuera aumentando sin la menor reacción, pasando la Montée de Mont Louis y el Col de Puymorens (2a) con el aliciente de la batalla entre los aspirantes a la montaña. El neerlandés Poels pasó a ser líder provisional de los escaladores.

QUINTANA CONQUISTA ENVALIRA, KUUS VUELA EN BEIXALIS

El Port D'Envalira (1a,10,7 kms al 5,9) animó la fuga y la persecución. Habituado a la altitud, Quintana atacó a 1,5 kms de la cima y entró en la pequeña historia del Tour. A 2.406 metros de altura el boyacense se adjudicó el premio Henri Desgrange, en memoria del fundador del Tour de Francia.

El Ineos y Movistar decidieron meter otra marcha en el grupo del líder recortando a la fuga 5 minutos. ¿Estaban preparando el asalto a Pogacar en Beixalis?. Este puerto de primera, el más duro de la jornada, de 6,4 kms al 8,5 por ciento, debía ser el juez en tierra del Principado, una subida respetada por los abundantes corredores que residen en Andorra, entre ellos Enric Mas.

VALVERDE CON LA MIEL EN LOS LABIOS

Kuus apareció en cabeza nada más entrar en la parte más duras de Beixalis de rampas, al 12 por ciento. Se fue solo, sin respuesta próxima, si bien Valverde trató de soldarse a rueda. Ambos coronaron por ese orden. El murciano se dejó el alma en la persecución, pero ya no hubo manera de echar el guante al estadounidense.

Por detrás solo amagos, poca guerra. Carapaz fue el primero en cambiar de ritmo, luego lo intentó Vingegaard en dos ocasiones. Se animó también Urán, poniendo en apuros a Enric Mas, quien bastante tenía con aguantar con el grupo principal.

Ninguno logró el objetivo de poner en aprietos a Pogacar, quien salió a sofocar todos los intentos de rebelión. No hubo manera. Ni Valverde logró atrapar a Kuus ni los hombres del podio pusieron al esloveno contra las cuerdas. Todos a la jornada de descanso. La vida en el Tour sigue igual.

Este lunes el Tour disfrutará de su segunda jornada de descanso antes de afrontar la última y decisiva semana. El pelotón volverá a la actividad el martes con la decimosexta etapa entre Pas de la Casa y Saint-Gaudens, de 169 kilómetros.