Eneko e Iker, los hermanos Pou, sonríen mientras practican psicobloc. | J.M.A.

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Con la llegada del buen tiempo los aficionados se animan a acercarse a las costas más abruptas de Mallorca para practicar el psicobloc –escalar acantilados solo con un par de pies de gato (zapatillas de escalada), y el bañador, a más de veinte metros sobre el agua–, una disciplina cada vez más popular en la que los hermanos Pou, Eneko e Iker, son maestros.

De hecho, los alaveses han practicado esta modalidad por medio mundo, desde Brasil a Chile, Colombia, Turquía, Grecia... pero todos los años regresan a Mallorca, porque se considera la meca mundial de las paredes de roca caliza de entre 10 y 30 metros sobre un precioso mar cristalino.

La práctica del psicobloc nació a finales de la década de los 70 y a lo largo de estos cuarenta años ha ido ganando adeptos. Su atractivo es obvio, vencer a la naturaleza en un entorno único de enorme belleza. Los accidentes son escasos y cuando ocurren la caída libre al mar suele amortiguar el riesgo de lesiones. Este año, los Pou han abierto una nueva ruta en una zona que han bautizado como ‘La Catedral’.