Raul Entrerrios Rodriguez y Dainis Kristopans durante el partido disputado en Trondheim. | OLE MARTIN WOLD

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España Corrales; Solé (4, 2p), Maqueda (1), Gedeón Guardiola (1), Dani Dujshebaev (1), Raúl Entrerríos (3) y Ariño (1) -equipo inicial- Pérez de Vargas (1), Aleix Gómez (4, 1p), Alex Dujshebaev (3), Sarmiento (2), Cañellas (3), Ángel Fernández (5), Aginagalde (2), Figueras (1) y Morros (1)
Letonia Kuksa; Strazdins (1), Kristopans (7), Versakovs (3, 1p), Jurdzs (5), Kreicbergs (2) y Dude (3) -equipo inicial- Purins (ps), Arajs (-), Ermanis (-), Lilienfelds (-), Politers (-), Klesniks (-), Leja (1), Tuminskis (-) y Pavlovics (-)
Marcador cada cinco minutos. 0-1, 2-4, 5-6, 8-8, 11-9 y 14-11 (Descanso) 17-13, 19-16, 21-16, 26-17, 26-19 y 33-22.

Árbitros. Mortensen y Kirkholm Madsen (DEN). Expulsaron con tarjeta roja directa a los jugadores españoles Jorge Maqueda (m.25) y Viran Morros (m.32). Además excluyeron dos minutos a Dude, Jurdzs (2), Klesniks y Kreicbergs,por Letonia.

La selección española de balonmano arrancó su andadura en el Europeo de Suecia, Austria y Noruega con una clara victoria (33-22) sobre Letonia, en un encuentro en el que ni las dos expulsiones que sufrió el conjunto español lograron mermar la solidez defensiva de los «Hispanos».
Y eso que el comienzo no pudo ser más dubitativo para los de Jordi Ribera, que tan preocupados en controlar las acciones del gigantesco Dainis Kristopans, que se olvido, al menos de partida, de lo fundamental, desplegar su propio juego.
Especialmente en ataque, donde los «Hispanos», empeñados en estrellarse una y otra vez con el guardameta letón Edgars Kuksa, tardaron más de siete minutos en anotar su primer gol (1-3), obra de Ferrán Solé desde los siete metros.
Pero si España no estuvo entonada de inicio en la faceta ofensiva, en la retaguardia encontró el salvavidas para evitar que Letonia aumentase más todavía su ya de por sí inquietante ventaja (1-4) en el marcador.
De hecho, bastó que los de Jordi Ribera acabaran de ajustar su defensa para que la selección española pasase en un visto y no visto de encontrarse contra las cuerdas a situarse con ventaja (5-4) en el tanteador.
Aunque ni así se acabaron los problemas del equipo español, que se encontró con otro imprevisto, la irrupción del lateral Aivis Jurdzs, que se empeño en hacer la competencia a Kristopans como un más que solvente lanzador.
Con Jurdzs y Kristopans, que cerró el primer tiempo con cinco dianas, a pleno rendimiento, la selección de Letonia se aferró a un encuentro, que pese al ajustado marcador, siempre dio la sensación de que se decantaría a favor del conjunto español en el momento en el que los «Hispanos» mejorasen mínimamente su juego ofensivo.
Algo que tuvo que hacer sin el concurso del lateral Jorge Maqueda que vio a los veinticinco minutos la tarjeta roja directa al entender los colegiados que había golpeado el rostro de un rival en una acción defensiva.
Sin el ímpetu de Maqueda, la selección española se encomendó al buen hacer de Joan Cañellas, que inteligentemente fue aprovechando las continuas exclusiones con las que fue castigado el conjunto local.
Una circunstancia que unido al buen tono defensivo que mantuvo en todo momento el equipo español, permitió a los «Hispanos» marcharse al descanso con una tranquilizadora renta de tres tantos (14-11).
De hecho, la cifra podría haber sido mayor, de no ser por el extremo Uvis Strazdins, que sorprendió a Rodrigo Corrales con un lejanísimo lanzamiento de cadera que se coló entre las piernas del guardameta español.
Pero cuando parecía que con esa jugada se acababa la resistencia del conjunto letón, que vio como España le robaba la pelota en sus dos primeros ataques del segundo tiempo (16-11), volvieron a surgir en escena los colegiados daneses Henrik Mortensen y Jesper Kirkholm Madsen, empeñados en convertirse en los protagonistas del duelo.
Tal y como dejaron claro a los apenas dos minutos del inicio del segundo período con la tarjeta roja directa que mostraron al defensor español Viran Morros en una más que discutible decisión.
Segunda expulsión que cortó de raíz la escapada en el tanteador del conjunto español, que pese al empeño de los árbitros por nivelar la contienda, acabó por plasmar en el resultado la diferencia que separa a todo un campeón de Europa de un debutante en la competición.
Y lo hizo como más le gusta a base de defensa y de contraataque, una fórmula a la que no encontró nunca respuesta el equipo letón, que con sus principales referencias cada vez más agotadas, se fue poco a poco diluyendo ante la intensidad defensiva del conjunto español.
Una labor defensiva a la que contribuyó notablemente el portero Gonzalo Pérez de Vargas, que con sus intervenciones, acabó por catapultar a la selección española, que dejó prácticamente sentenciada la contienda con los nueve goles de ventaja (25-16) que alcanzó a poco más de once minutos para el final.
Tiempo que sólo sirvió para España ampliase todavía más su ventaja en el marcador, como reflejó el 33-22 final, que confirma llega a este Europeo dispuesta a revalidar la corono continental que se ciñó hace dos años en Croacia.