Los jugadores del Herbalife Gran Canaria celebran su victoria frente al Valencia Basket. | lavandeira jr

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Valencia 78-83 Herbalife Gran Canaria

Valencia (26+16+23+13): Vives (8), Martínez (9), San Emeterio (17), Hamilton (6) y Sikma (8) -equipo inicial-, Stefansson, Diot (5), Lucic (6), Dubljevic (14) y Shurna (5).

Herbalife Gran Canaria (16+26+15+26): Oliver (5), Newley (4), Salin (7), Báez (7) y Omic (10) -equipo inicial-, Pangos (10), Savané (1), Seeley (14), Rabaseda (9) y Aguilar (16).

Árbitros: Juan C. García, Miguel A. Pérez y Carlos Cortés. Dennis Seeley fue eliminado por cinco personales (min.36).

Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el Coliseum de La Coruña ante 9.156 espectadores. El Gran Canaria salió a saludar a sus aficionados tras acabar el partido.

El Herbalife Gran Canaria culminó la segunda gran sorpresa de la primera jornada de la Copa del Rey al eliminar, contra todo pronóstico, al Valencia por 78-83, después de salvar dos críticas situaciones, en el primer y tercer cuartos, cuando los valencianos parecieron sentenciar el partido.

El Valencia comenzó a marcar distancias con su rival desde el inicio del partido, apoyado en su dominio reboteador y en su mayor intensidad fue abriendo brecha en el marcador 12-7 (min.4) y 18-10 (min.6) con Fernando San Emeterio como principal mano ejecutora.

El líder hizo los deberes en el primer cuarto y acabó dominando por 26-16, aunque lo más llamativo de este primer periodo fue la abismal diferencia reboteadora, 14-4 favorable a los levantinos y principal explicación del resultado.

En el segundo acto se dio la vuelta a la tortilla, el equipo de Aíto García Reneses apretó los dientes para revertir la situación y la gran sorpresa fue que en los cuatro primeros minutos y medio le endosó un parcial de 2-21 al Valencia.

Los canarios recuperaron poder reboteador, insuflaron energía y dureza al juego y los de Pedro Martínez entraron en estado de 'shock'. El 28-37 fue una gran demostración de lo que pueden cambiar las cosas en apenas cinco minutos. Los buenos minutos del estadounidense Dennis Seeley ayudaron mucho a los insulares.

San Emeterio con un 2+1 sacó a su equipo de la depresión en la que estaba sumido y poco a poco comenzó a remontar hasta el empate a 42 con el que se cerraron los primeros veinte minutos del partido.

Los parciales de cada cuarto fueron calcados para ambos equipos, 26+16 para Valencia y 16+26 para Herbalife Gran Canaria.

El paso por vestuarios sentó mejor a los líderes de la Liga que, de la mano de San Emeterio, comenzaron a buscar diferencias en el marcador (49-44, min. 22).

Luke Sikma y Justin Hamilton comenzaron a hacerse ver bajo ambos aros y el Gran Canaria no encontró la forma de contrarrestar esta fortaleza en la pintura, 57-49 (min.26). Si a esto le sumamos que de nuevo el Valencia volvió a controlar el rebote, y que Guillem Vives hizo más que un partido notable, el 65-57 de final del tercer cuarto se antoja hasta corto, si tenemos en cuenta que a estas alturas de partido el Valencia llevaba +10 rebotes que su rival.

El montenegrino Bojan Dubljevic se sumó a la fiesta pero el Herbalife encontró la manera de seguir enganchado al partido primero y de crear inquietud al Valencia después, 67-65 (min. 33.30). Volvieron San Emeterio, Sikma, Vives y Hamilton a pista para intentar cerrar el partido y el pase a semifinales cuanto antes, pero la veteranía y saber hacer de Albert Oliver y Eullis Báez no sólo retraso todo, sino que sembró la inquietud en el rival con el empate a 69 a falta de cinco minutos para el final.

La presión comenzó a pasar factura a todos con imprecisiones, fallos y errores. A falta de 3.31 minutos el Granca volvió a situarse por encima, 70-71, y a 2 minutos justos para el final Xavi Rabaseda clavó un triple en el costado del líder, 71-76, que olió a sorpresón.

Los canarios supieron templar los nervios, pese a una técnica a Rabaseda por simulación, pero no les tembló la mano en los lanzamientos libres y supieron jugar con los nervios del líder de la liga, que se desesperó cuando no encontró soluciones fáciles en los momentos difíciles.