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CD Lugo 1 - 0 Mirandés

CD Lugo: José Juan; De Coz, Pavón, Jorge García, Manu; Pita, Seoane; Pablo Álvarez, Iván Pérez (Rafa García, min.83), Iago Díaz (Pablo Sánchez, min.79); y Rennella (Juanjo, min.70).

Mirandés: Dani Jiménez; Iván Malón, Caneda, Lucena, Koikili; Iván Agustín; Iriome (Igor Martínez, min.68), Garmendia, Muneta, Pablo Infante; y Goiría.

Gol: 1-0, min.73: Pita.

Árbitro: Arcediano Monescillo, del colegio castellano-manchego. Mostró amarilla a Jorge García (min.20), por parte del Lugo; y a Iván Agustín (min.48) y Koikili (min.74), por parte del Mirandés.

El Lugo, vencedor por 1-0, se ha salvado del descenso y ha enviado al Mirandés a Segunda B en la última jornada de la Liga Adelante, en la que el conjunto burgalés desperdició numerosas ocasiones en el último cuarto de hora tras el gol del equipo gallego e incluso vio cómo le anulaban un tanto por fuera de juego.

Cuando iba por detrás en el marcador, el Mirandés empezó a estar pendiente del resultado del Jaén-Álavés, inició el descuento en zona de permanencia, pero el tercer tanto de los vitorianos en La Victoria y las paradas del portero José Juan le mandaron a Segunda B dos años después de haber subido.

Le valía el empate al Lugo y también le podría servir al Mirandés en función de otros resultados, así que en la primera parte los dos dejaron que avanzara el cronómetro con un aparente pacto de no agresión y ningún remate entre los tres palos.

El Mirandés fue hacia arriba cuando sacó de centro, pero simplemente se trató de un simulacro, porque hasta que se superó el cuarto de hora no hubo acciones de peligro en las áreas y la primera la provocó el árbitro, Arcediano Monescillo, cuando castigó una cesión al portero del Lugo, José Juan.

Pablo Infante ejecutó el lanzamiento, a unos ocho metros de distancia, y el balón se marchó a la izquierda de la portería gallega.

El balón circulaba con tranquilidad por terreno estéril hasta que Muneta amenazó la tregua con un disparo lejano que se marchó por encima de la meta de José Juan.

No tuvo que intervenir el portero del Lugo y tampoco el del Mirandés, si bien Pablo Álvarez, a la media vuelta, inquietó a Dani Jiménez con un remate que también salió desviado, igual que un lanzamiento del franco-italiano Vincenzo Rennella en lo que fue la última ocasión del primer acto, a seis minutos para el descanso.

La segunda parte comenzó con el mismo guión, aunque al Mirandés se le complicó la vida con el gol del Jaén ante el Alavés cuando el partido del Anxo Carro estaba en el minuto 54.

Y aún se le puso más cuesta arriba cuando el Lugo, a pesar de quedarse sin su máximo goleador, Rennella, por lesión, se adelantó a falta de 18 minutos en un saque de esquina que no supo despejar la zaga burgalesa y que remató a placer en el segundo palo Carlos Pita.

Al Mirandés le entraron las prisas, Terrazas cambió de delantero, sentó a Goiría y situó en la punta de ataque a Díaz de Cerio.

Empujó el Mirandés cuanto pudo, Pablo Infante buscó el empate con una falta que José Juan atajó en dos tiempos y el guardameta volvió a ser providencial poco después con una parada casi de balonmano, con el pie, con la que logró desviar un remate de Muneta.

Cuando quedaban seis minutos, el equipo de Terrazas recibió la buena noticia de que el Alavés había empatado ante el Jaén, lo que le sacaba momentáneamente del descenso, pero siguió desperdiciando ocasiones ante José Juan, que sacó otras dos ocasiones clarísimas.

El Mirandés se vio de nuevo en Segunda B en el minuto 87 con el segundo del Alavés en La Victoria, y otra vez en la Liga Adelante cuando el reloj ya se acercaba al noventa en Lugo, donde el equipo burgalés volvió a perdonar.

Al conjunto de Terrazas le anularon un gol por fuera de juego de Díaz de Cerio en el tiempo de descuento, José Juan sacó otra gran ocasión, Infante perdonó de cabeza el empate y el tercer gol del Alavés en Jaén le envió a Segunda B.

Los jugadores se dieron cuenta nada más acabar el partido, aunque faltaban segundos en Jaén, y mientras aficionados del Lugo invadían el campo, algunos del Mirandés quedaron tendidos en el suelo, llorando el descenso.