Miguel Indurain ha presentado hoy en el Consolat la prueba ciclista Mallorca 312. | Pere Bota

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Casi dos mil ciclistas rodarán hoy por las carreteras de nuestra isla. Pero uno de ellos será el que centre las miradas del pelotón, y seguir su rueda será todo un lujo. Miguel Indurain Larraya (Villava, Navarra, 1964) es la estrella de una marcha Mallorca 312 que gozará de la clase del cinco veces ganador del Tour de Francia, doble vencedor del Giro, campeón mundial y olímpico. El navarro portará el dorsal de referencia, el 312, y repasa la actualidad del ciclismo, el deporte que es su vida y que le ha traído de nuevo a esta tierra.

—Vuelve a Mallorca, ahora ya sin la exigencia de la competición, ¿pero le veremos completar los 312 kilómetros?

—Es un nuevo reto. Sigo practicando ciclismo, y con Xisco (Lliteras) me comprometí a estar en la salida. Por el mal tiempo, no he entrenado todo lo que quisiera, pero rodaré y como conozco la isla muy bien, pues estaré hasta que aguanten las piernas.

—¿Qué hace de esta isla un lugar único para el ciclismo?

—Cuando venía a entrenar, ya era conocida porque hay buenas carreteras, un clima excelente en invierno, montaña, llano... lo tienes todo. Sabía que hay una gran infraestructura cicloturista y eso ayuda a promocionar el ciclismo.

—¿Cómo es la vida de Miguel Indurain tras su retirada?

—Sigo pedaleando, salgo a rodar por Pamplona (su hijo Miguel es la mejor excusa y compañía). Y estoy al tanto de la actualidad y de las carreras. Como aficionado, nada de comentarista, organizador o en equipos. Es una vida tranquila, dedicado a mis negocios, la familia... pero sin dejar del todo la bicicleta.

—Es inevitable preguntarle por el Tour. ¿Ve a Froome repitiendo triunfo o puede ser el año de Contador u otro?

—Froome le ha cogido la medida a la carrera, es completo y tiene un buen equipo arropándole, pero habrá competencia. Alberto (Contador) ha empezado fuerte y le veo muy centrado. Ellos son los favoritos, pero habrá una lucha interesante con gente como Quintana o Valverde, aunque será la carrera la que pondrá a cada uno en su sitio.

—¿Le sorprende el gran inicio de curso de los españoles?

—Hoy en día, la competición te obliga a estar a tope. En nuestra época, ibas más tranquilo, corriendo más carreras, pero con menos exigencia. Hoy, sales en todas a ganar. Y este año está siendo excepcional.

—¿Qué puede aportar la entrada de Fernando Alonso en el mundo del ciclismo?

—Ahora parece que se ha calmado la cosa, comparado con cuando parecía que iba a coger el Euskaltel. Si está aquí es porque cree en el ciclismo, y a nivel de imagen y disciplina es muy bueno. Y si encima consigue traer espónsors, mucho mejor. El ciclismo vive de eso y sufre la crisis más que otros deportes. Por eso, la llegada de Alonso es de agradecer por lo que supone.

—¿Se ha puesto en contacto con usted?

—Yo hablé con él cuando estaba con lo del Euskaltel. Me llamó para pedirme mi opinión y no he vuelto a coincidir con él. No sé si tendrá intención de contar conmigo, pero eso depende de él.

—Al margen de Contador, ¿cree que alguien más en España está para luchar por una prueba de tres semanas?

—Lo que pasa es que estamos mal acostumbrados. Parece que es fácil ganar un Tour... correrlo ya es complicado, y disputarlo más. Hace falta ayuda para que los ciclistas jóvenes con futuro tengan una oportunidad.

—¿Qué opinión le merece la dura sanción a Johan Bruyneel?

—No lo he seguido mucho, pero para nuestro deporte es malo. Conciencia sobre el tema siempre ha habido y entre todos se ha trabajado para enderezar el rumbo. El ciclismo necesita pasar página, disfrutar de sus jóvenes valores, mirar al futuro y no andar recordando lo que hizo otra gente. Así no iremos para adelante.