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Getafe 1 - 0 Levante

Getafe: Moyá; Arroyo, Rafa, Alexis, Escudero; Mosquera, Borja; Pedro León (Juan Rodríguez, min. 88) Sarabia (Gavilán, min. 75), Diego Castro; Colunga (Ciprian, min. 59)

Levante: Javi Jiménez; Pedro López, Vyntra, Juanfran, Nikos; Diop, Simao (Nong, min. 83); Kumetra, El Zhar (Sergio Pinto, min.75), Rubén García; Barral (Ángel. min. 83).

Gol: 1-0, min. 79: Pedro León.

Árbitro: Prieto Iglesias (Comité Navarro). Mostró cartulina amarilla a Escudero (min. 31), a Borja (min. 51) y Pedro León (min. 84) por parte del Getafe y a Pinto (min. 87), del Levante.

Un solitario tanto de Pedro León dio la victoria al Getafe, que ganó al Levante en el Coliseum Alfonso Pérez en un encuentro aburrido, espeso, frío y con pocas ocasiones que sirvió al conjunto madrileño para acabar el día en puestos europeos.

Hay partidos para el recuerdo. Hace poco se celebró el sesenta aniversario de la victoria de Hungría en Inglaterra, en el que fue llamado entonces el partido del siglo. El año que viene habrán pasado sesenta años de la derrota de la selección "magiar" de Ferenc Puskas en la final del Mundial de Suiza en 1954.

O la derrota del Alavés ante el Liverpool en la final de la UEFA; o el "Maracanazo" de Uruguay en el Mundial de Brasil; o las semifinales del Mundial de México en 1970 que disputaron Alemania e Italia; o un partido que se vio en el mismo Coliseum, el Getafe-Bayern de Múnich.

Todos fueron grandes duelos. Apasionantes. Podrían ser catalogados como de los mejores de la historia. Todo lo contrario que el que protagonizaron el Getafe y el Levante. Se llevaron el premio a uno de los peores encuentros que nunca se haya visto. Por lo menos, en el estadio del conjunto madrileño.

Joaquín Caparrós y Luis García tenían la difícil misión de cambiar la mala imagen que ofrecieron sus equipos la pasada jornada. El Getafe, como local, acaparaba más responsabilidad tras el 7-0 que encajó en el estadio Vicente Calderón ante el Atlético de Madrid. La goleada más abultada de la historia del conjunto madrileño exigía una rectificación urgente.

Tampoco estaba en buena situación el Levante, que fue derrotado 0-3 por el Villarreal en un partido errático. Su visita al Coliseum Alfonso Pérez se presentaba como una ocasión para redimirse y conseguir tres puntos para olvidar penas.

Luis García hizo algún que otro cambio para dar aire a un equipo agobiado por los últimos resultados. Pablo Sarabia, Sergio Escudero y Pedro Mosquera entraron en el once inicial y el Getafe tampoco carburó demasiado.

Pero no lo hizo ni el Getafe ni el Levante. Los dos equipos ofrecieron un espectáculo lamentable en la primera parte. Nunca se había visto nada igual en el Coliseum Alfonso Pérez. En 45 minutos, ningún equipo fue capaz de disparar entre los tres palos. Tampoco a portería. Las mayores ocasiones llegaron mediante algún que otro córner que atraparon los porteros Miguel Ángel Moyá y Javi Jiménez.

Eso fue lo mejor de un primer acto aberrante. El árbitro Eduardo Prieto Iglesias ni se molestó en añadir un segundo. Fue lo mejor que pudo hacer, mandar a todos a la caseta a reflexionar sus penas.

No debieron meditar a fondo, porque el choque siguió por los mismos derroteros. Sólo hubo cuatro momentos de peligro y uno de ellos lo celebró el público como una broma. El primero, la mejor ocasión del Levante, la protagonizó David Barral, que cabeceó un saque de esquina que salvó Moyá como pudo.

Después, mucho después, Diego Castro disparó entre los tres palos por primera vez para el Getafe. El partido marchaba por el minuto 65 y el tiro del gallego, manso y fácil para Javi Jiménez, fue celebrado con una ovación irónica por su público.

Y la tercera, cuando el partido agonizaba entre bostezos, fue la definitiva. Un mal despeje de Simao cayó en los pies de Diego Castro, que asistió a Pedro León, autor del único gol del encuentro. Entonces, el Levante intentó el empate sin orden pero logro estrellar un balón en la escuadra por medio de Pinto.

No hubo nada más digno de mención. El Getafe dormirá en Europa a la espera de lo que haga la Real Sociedad. Pero eso nadie lo recordará porque fue un encuentro para el olvido.