El entrenador del RCD Mallorca, Joaquín Caparrós, observa el partido frente al Racing de Santander. | Montserrat T. Diez

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Mañana se cumplirá el primer mes de Joaquín Caparrós como entrenador del Real Mallorca. El técnico de Utrera fue el escogido por Serra Ferrer para sustituir a Michael Laudrup, aunque realmente el preparador andaluz tomó el cargo de Miquel Àngel Nadal, que dirigió al equipo en Pamplona y posteriormente abandonó el consejo de administración del Mallorca y también el cuerpo técnico.

Caparrós ha dirigido siete partidos este mes cosechando tres empates: Valencia (1-1); Atlético (1-1) y Sevilla (0-0); dos derrotas, ante el Barcelona (5-0) y frente al Granada (2-1), aunque este partido no ha finalizado y una victoria, la del pasado domingo contra el Racing (2-1).

El club presentó a Joaquín como el hombre que debe guiar al equipo hacia la permanencia, de hecho, Jaume Cladera, el presidente del Mallorca, no dudó en asegurar que con la presentación del andaluz, el Mallorca «compra» la permanencia en la máxima categoría del fútbol español, manifestación que indica la fe ciega que el consejo tenía y tiene en Joaquín.

Sin embargo, y pese a a las expectativas que levantó su fichaje, el técnico no tardó mucho en chocar de frente con la realidad y observó cómo la plantilla sufre carencias en la mayoría de de líneas y que la permanencia será un objetivo muy difícil de concretar.

A nivel de entrenamientos es cierto que la llegada del andaluz ha dinamizado más las sesiones de entrenamiento, estas son ahora mucho más vibrantes, más intensas, más al estilo Caparrós. Sin embargo, a nivel de resultados y de prestaciones sobre el tereno de juego, pocas cosas indican que realmente algo ha cambiado. Se ha mejorado en la estrategia, pero la maquinaria no está pefectamente engrasada, los desajustes defensivos siguen produciéndose con excesiva frecuencia y la falta de gol y a su vez canalizar juego para llegar a la meta rival son otros de los grandes males de cabeza del entrenador del Mallorca.

El técnico también ha dejado claro con quien cuenta y sobre todo con quien no cuenta y en eso apenas hay diferencia con su anteceso en el cargo. A la espera del rendimiento que puede ofrecer Ongunjimi a partir de enero, el Mallorca de Caparrós tiene una rostro muy similar al equipo que dirigía Laudrup. Sin embargo, ahora Serra se habla con el entrenador. En eso sí ha habido cambio.