El Rey Juan Carlos, junto a José Luis Escañuela y Arturo Grimaldi. | Julio Mu

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Desde mucho antes de empezar a disputarse la final, los gritos de Argentina eran mayoría mientras se poblaba un recinto que no logró el récord de 27.700 espectadores quedándose alrededor de los 20.000 aficionados. Los cánticos de la hinchada albiceleste elevaron los decibelios y las ganas de dejarse escuchar de los seguidores locales, que correspondieron a la entrega de los suyos para imponer su mayoría. Los límites del respeto no se sobrepasaron en un ambiente casi futbolero y propio de una competición que quiere alargar su idilio con Sevilla pese a las dosis de caos que salpicaron a La Cartuja.

Unos y otros se pusieron de pie para aplaudir el final del quinto juego del tercer set. Juan Mónaco se recuperaba de una caída mientras los gritos de «Rafa, Rafa, Rafa» acompasaban el avance de Nadal hacia su banco tras firmar un punto marca de la casa. La grada enloquecía y en la zona noble se ponía de pie para romper a aplaudir el rey Juan Carlos. No es la primera vez que el primero de los españoles presencia los encuentros más importantes del manacorí, pero ayer mostró su lado más efusivo en una celebración. Solo las gafas de sol que esconden el accidente doméstico que sufrió días atrás menguaron una expresión de admiración que compartió con el presidente de la Federación Española, José Luis Escañuela.

Tras el primer partido, el Rey bajó al vestuario para felicitar al balear por su victoria y regresó a la pista para seguir el encuentro entre Ferrer y Del Potro.

Fans

El mallorquín, como es habitual en las grandes citas, estuvo acompañado por su familia y sus tíos, entre ellos, Miquel Àngel, Rafael y Toni, que vivió el encuentro a pie de pista en compañía del resto del equipo que capitanea Albert Costa. Otro Costa, Carlos, el mánager del mallorquín, también compartió confidencias con el héroe de la final de 2004, Carlos Moyà, que disfrutó en compañía de Carolina Cerezuela del triunfo y del repaso mental a las sensaciones que acumuló el 5 de diciembre de 2004, cuando logró el 3-1 ante Roddick para levantar la Ensaladera. Ayer también ondearon banderas de las Islas entre la marea de rojigualdas.

La duquesa de Alba junto a su marido Alfonso Díez, Emilio Butragueño, Jesús Navas, Curro Romero, los hermanos Fran y Cayetano Rivera o Javier Arenas, entre otros rostros conocidos, dieron lustre a la nómina de invitados VIP.