Imagen de la octava etapa de la Vuelta Ciclista a España.

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La Vuelta España entra en su fase decisiva con el británico Bradley Wiggins (Sky) y el italiano Vincenzo Nibali (Liquigas) como los favoritos mejor colocados ante las citas decisivas de montaña, con los finales inéditos en Cabeza de Manzaneda y La Farrapona y el Angliru, de donde saldrá el posible ganador en Madrid.

Separados por 11 segundos, Wiggins y Nibali protagonizarán un duelo directo en pugna por el maillot rojo que luce en las espaldas del británico Christopher Froome. Ambos corredores han sido los mejor parados después de los finales en alto en Sierra Nevada y La Covatilla, de los muros de Valdepeñas de Jaén y El Escorial y la cronometrada de Salamanca.

Pero no serán los únicos candidatos, pues hay corredores obligados a remontar y que se niegan a tirar la toalla, como son los casos de Purito Rodríguez y Denis Menchov. El español, a pesar de tener un retraso de 3 minutos respecto a sus rivales directos, se ve «más cerca del podio que el año pasado» y está dispuesto a vender cara la derrota.

El ruso, siempre frío y calculador, tampoco se rinde, aunque no ha dado le medida de sus posibilidades. Junto a Purito está llamado a dinamitar la Vuelta. No le queda otra opción con un retraso de 2 minutos.

Nibali puede mostrar momentos débiles, pero rara vez se hunde, siempre está «ahí». Es un corredor de destila regularidad, que ha visitado el podio del Giro dos veces y el año pasado se coronó en Madrid. Además cuenta con un potente equipo, hecho vital ante etapas complicadas.

Por su parte, Wiggins no sacó petróleo en su terreno, la contrarreloj, pero sin embargo sorprendió en La Covatilla. Campeón mundial y olímpico en pista es un corredor que cotiza al alza en la montaña, donde, a pesar de todo, debe sufrir en los puertos. Su rendimiento en los puertos es una incógnita por despejar.

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Ya no cuentan para los pronósticos otros nombres ilustres. Igor Antón y Mikel Nieve, conquistadores del Zoncolan y Gardeccia en el Giro, se conforman con ganar una etapa, si es posible de las buenas, por ejemplo la del Angliru o la Farrapona. Sería «un éxito» para la escuadra vasca terminar la temporada con triunfos destacados en las tres grandes.

A Michele Scarponi, segundo en el Giro tras Alberto Contador, también se le cayó el cartel de favorito. Se encuentra a 4 minutos, condenado a objetivos menores.

Dentro del 'top ten' habrá que comprobar la respuesta de los guerrilleros que han abordado la general en el ecuador de la carrera, es el caso del líder Chris Froome, que debe trabajar al servicio de Wiggins, del danés Jakob Fuglsang (Leopard), el escudero de lujo de Andy Schleck en el Tour de Francia, del sueco Fredrik Kessiakoff (Astana), del holandés Bauke Mollema (Rabobank) y del español Juanjo Cobo (Geox), octavo en la general.

La segunda parte de la Vuelta, que ha tenido siete líderes en 10 días, promete ser entretenida. Alicientes van a sobrar. Restan 4 finales en alto, un paraíso para los escaladores. Para empezar, este miércoles la carrera estrenará la cima gallega de Cabeza de Manzaneda, con 16 kilómetros el 6 por ciento.

Un aperitivo que tendrá continuidad el sábado con otra meta inédita en la Farrapona, puerto más corto, apenas 7 kilómetros, pero con una pendiente de hasta el 13 por ciento. No será el único castigo, pues antes habrá que superar el Puerto de la Ventana (2ª) y el de San Lorenzo (1ª), un auténtico hueso.

Del fin de semana puede salir el nombre del ganador de la Vuelta. El domingo cita con la leyenda. Llega el Angliru y sus rampas imposibles de hasta el 25 por ciento. «La carrera saldrá de aquí resuelta», vaticina Eusebio Unzue, director del Movistar. Pasado el infierno asturiano solo restará el final en Peña Cabarga, antes de afrontar las etapas del norte, con el regreso al País Vasco después de una ausencia de 33 años.