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Casi sin quererlo, Mallorca se ha convertido en escenario de lo que podríamos definir como un milagro. Si por eso se entiende volver a caminar tras trece años en silla de ruedas. Eso es lo que, sorprendentemente, le ha pasado a la deportista paralímpica holandesa Monique van der Vorst. La doble subcampeona de ciclismo en Pekín 2008 ha sido protagonista de una historia que ha sembrado admiración en todo el planeta, un hito que enciende una luz de esperanza para miles de personas.

Con trece años, Van der Vorst brillaba como jugadora de hockey hielo. Hasta que una lesión de tobillo dio un volantazo a su carrera y su vida. Lo que era una sencilla operación se convirtió en el inicio de una pesadilla, llevando a la parálisis de sus dos piernas, algo que los médicos no llegaron a poder explicar.

El ciclismo para discapacitados se convirtió en la válvula de escape, y con quince años ya despuntaba, marcándose un objetivo: los Juegos Paralímpicos. Y Pekín fue su gran escaparate. El camino no fue fácil, pero señaló la ruta hacia el milagro. En 2007 padeció un accidente de circulación que le tuvo seis meses de baja, y con secuelas, logró el billete para China en el Mundial. Otro inconveniente llegó a cuatro meses de los Juegos. Durante un entrenamiento, un automóvil la golpeó y le dañó la médula espinal (fractura vértebra T4). Pese a todo, llegó a la capital china con un collarín al cuello para ganar la plata en ruta y contrarreloj.

Pero el momento de inflexión llegó en marzo, cuando circulando por las carreteras de Mallorca, otro ciclista golpeó por detrás de Monique, que cayó al suelo. Entonces, empezó a sentir espasmos en sus piernas y su dolor llegó a ser inaguantable. La experiencia en nuestra isla dejó huella en su cuerpo, y en junio, un ligero hormigueo en su pie izquierdo pasó después al derecho, y cobraba forma el prodigio. Un largo y sorprendente -en palabras de sus cuidadores- proceso de rehabilitación fue de menos a más y Monique iba recuperando movilidad. «Parece que el golpe de Mallorca desactivó el bloqueo y empezó la recuperación. Es difícil de explicar médicamente», dijo el doctor Christof Smith.

Ahora, Van der Vorst, de 26 años, vuelve a caminar, aunque no podrá estar en los Paralímpicos de Londres, para los que se ejercitaba. Eso sí, su vida ha cambiado. Y lo hizo en Mallorca.