El entrenador del Mallorca, Gregorio Manzano. | FOTO MONSERRAT

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Gregorio Manzano se destapa. El entrenador del Mallorca, que ha aprovechado al máximo los cuatro días de estancia en Madrid para desfilar por la pasarela mediática de la capital, arrojó chatarra contra la afición y la sociedad isleña en unas declaraciones publicadas ayer en el diario El País. En esas manifestaciones, el técnico del conjunto bermellón criticó el carácter mallorquín y la frialdad de sus seguidores.

«Hace nueve años, el Mallorca jugó la Champions. Se enfrentó al Arsenal y en Son Moix había 11.000 personas...» dijo Manzano falseando la realidad. Y es que según los datos oficiales facilitados por la UEFA, la entrada en aquella noche, de infausto recuerdo por los atentados del 11-S, fue de 20.172 espectadores.

Pero el técnico, por ignorancia o desconocimiento, rebajó la asistencia y siguió con sus reproches: «¡Ni siendo líderes llevaríamos más de 14.000 espectadores! Futbolísticamente hablando, Mallorca no es una sociedad positiva. Palma es una ciudad donde se vive muy cómodo. Y la gente, cuando hay un partido a las cinco de la tarde, está comiéndose todavía la paella. Si se juega por la noche hace mucho frío y se está más cómodo viendo la televisión. Si se juega a las siete, hay mucha humedad. El propio mallorquín debería mirarse su ombligo y pensar por qué sólo van 12.000 espectadores al campo, y no pensar que el entrenador no es ambicioso», apunta Manzano en la entrevista publicada ayer en El País.

El técnico de Bailén considera que el equipo ha rendido por encima de sus posibilidades: «Creo que en las temporadas que llevo aquí hemos estado por encima de las posibilidades deportivas, sociales y económicas del equipo. El año pasado jugamos la primera ronda de Copa con el Málaga y vinieron 3.000 personas. Contra el Almería, 5.000. Y jugamos la semifinal con el Barcelona y vinieron 10.000. ¡Y esto considerando que hay 14.000 socios y la Copa es gratis para ellos! ¡No vinieron ni los socios! ¿Y qué preguntaron en la rueda de prensa? «Oiga, ¿y por qué tiró Martí el penalti?». En vez de interpretar que el Mallorca estuvo a punto de eliminar al todopoderoso Barcelona, se dedicaron a cuestionar por qué el entrenador no mandó a tirar el penalti a otro. Así es el carácter mallorquín. Y así es la cultura del ocio en casa que está vaciando los estadios en España».

Tampoco anduvo fino Gregorio Manzano cuando se le cuestionó sobre una pregunta formulada hace ocho días, al término del encuentro ante el Athletic, que le acusaba de ser un entrenador aburrido que espanta a la gente de Son Moix. «La persona que me hace la pregunta se dedica a llevar un taxi. La cuestión es: «Oiga, ¿usted por qué no es más ambicioso? ¿No cree que sus mensajes no traen gente al Ono Estadi?», dijo el preparador de Bailén.

Manzano también analizó las diferencias entre la plantilla actual y la del año pasado: «Cléber, Arango y Jurado se asociaban y temporizaban, y al equipo le daba tiempo a juntarse. Ahora el juego no es tan asociativo. No hay tanto talento. Nuestro punto de apoyo está más atrás y jugamos al contragolpe. Nos movemos mejor al espacio. Aprovechamos mejor la potencia de Aduriz y la de Chori Castro. Y manejamos los tiempos con la técnica y la experiencia de Valero y Martí», subrayó el entrenador jienense, que durante la semana no ha dudado en desfilar por todos los medios de comunicación posibles para allanar su futuro.

Es posible que estas duras críticas vertidas por el entrenador mallorquinista contra su afición y la sociedad se le puedan volver en su contra el próximo domingo en el partido que disputará en Son Moix ante el Deportivo.