El jugador menorquín Sergio Llull levanta el pulgar como símbolo de estar listo para su estreno hoy en los Juegos Olímpicos. Foto: FERNANDO FERNANDEZ

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La historia da brindado una nueva oportunidad a una generación de oro. Esa que ha situado al baloncesto española a la altura de los mejores, a un paso de la todavía infranqueable barrera que suponen los Estados Unidos en el camino hacia la gloria olímpica. La plata de Pekín sabe a oro, pero España quiere más. Busca el único título que les falta a los Gasol, Navarro, Rudy, Calderón y compañía para rubricar la edad dorada del deporte de la canasta a nivel de selección absoluta, en unos Juegos en los que el combinado femenino no estará, tras su sorprendente eliminación en el Europeo.

Con el doble título continental bajo el brazo, pero con advertencias como las recibidas en el pasado Mundial o hace unos días frente al sucedáneo del Dream Team, el grupo de Sergio Scariolo ha duplicado su acento balear en los Juegos. A Rudy, el más veterano en estas lides dentro de la representación isleña con tres participaciones a sus espaldas, se le ha unido el que parece estar llamado a ser el primer menorquín medallista olímpico: Sergio Llull. ambos forman un buen tándem dentro y fuera de la pista y los Juegos deben servirles para demostrar que pueden dar mucho que hablar en la nueva etapa que ambos vivirán en el Real Madrid.

Pero la ruta del oro, o al menos la de la plata, es larga. Por delante quedan una primera fase eterna y unos cruces en los que no se puede bajar la guardia. Esta tarde (17:45, hora española) se vivirá el primer asalto en el Basketball Arena del Parque Olímpico. Espera una vieja conocida a la que se tiene tomada la medida. China debe ser una tachuela sin apenas fuerza hacia el primer puesto de un Grupo B que muestra un camino empinado a medida que avanza para Rudy, Llull y compañía. La cita de hoy debe servir para saldar el trámite y recuperar a los 'tocados' antes de encarar la segunda y decisiva semana del torneo olímpico.

Tras la débil China aguarda otro enemigo asequible. Australia (martes, 12:15 horas) será la siguiente parada antes de medir fuerzas con los anfitriones (jueves, 21 horas) en el que parece será el último viaje plácido en la primera fase, en la que Estados Unidos abre fuego ante una Francia capaz de todo. Lebron, Kobe y compañía siguen acaparando toda la atención mediática y sobre ellos recae toda la presión de seguir reinando en un deporte que allí es toda una cuestión de Estado, rindiendo así un especial tributo al equipo de ensueño que enamoró al planeta hace justo veinte años, con motivo de los Juegos de Barcelona.

Pero la cosa se complica a finales de semana. El penúltimo choque será ante una de las pocas selecciones que ha vencido a España en partido oficial en el último lustro. Rusia siempre es Rusia (sábado, 12:15 horas) y ya golpeó en la mejilla de los otrora campeones del mundo en su feudo y con el título continental en juego (Eurobasket 2007, final en Madrid). Y el colofón promete. Una Brasil recuperada para la escena internacional será un buen test para España antes de los cruces de cuartos, que el miércoles despejarán el camino de las medallas a sus cuatro vencedores, para el viernes 10 definir los dos primeros medallistas y la hipotética final de la revancha: España-Estados Unidos. El cierre del torneo olímpico llegará horas antes de la clausura de los Juegos, con la final por el bronce (12 horas) y por el oro (16:00) como colofón a un torneo olímpico en el que se echará de menos a Grecia o Serbia, y que por contra, permitirá a equipos como Argentina (siempre en el podio desde 2004), Francia o Lituania reivindicarse ante la tiranía de los dos 'grandes', que han aterrizado en Londres con una misma premisa: el oro.