Izan Guevara celebra su victoria de ayer en el Gran Premio de las Américas. | Reuters

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Apenas tenía tres años cuando Izan Guevara Bonnin ya rodaba en moto en compañía de su padre. Uno más tarde se incorporaba a la escuela de Chicho Lorenzo para iniciar una carrera –con Miguel Ángel Poyatos y a Marc Horrach como algunos de sus pilares– que le encumbró este domingo en el Gran Premio de las Américas. El piloto de sa Indioteria, de 17 años, pasó de la frustración a la gloria en una de las pruebas más alocadas que se recuerdan en Moto3, con dos banderas rojas y varios accidentes.

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Guevara logró su primera victoria sin estar ni siquiera en pista. Desde el box, desesperado por su retirada tras la reanudación de la carrera, vio cómo aparecía una nueva bandera roja después de un escalofriante accidente... que desembocó en una victoria tan inesperada como merecida. Campeón del mundo junior de la categoría, Guevara es un firme candidato a seguir los pasos de los Lorenzo, Salom, Mir o Augusto y dejar su sello en el Mundial. Admirador de Marc Márquez, su estilo es similar al de Cervera por su inteligencia sobre la moto y su ímpetu a la hora de adelantar.

Tiene juventud, talento y una ambición sin límites. Desde que era un niño tiene claro su deseo y lucha para conseguirlo. Su nombre ya está inscrito en la historia del motociclismo. Aquel niño que montaba con su padre con apenas tres años subió ayer a lo más alto del podio en el circuito de Austin. Aquí hay futuro...