El cierre del campeonato 2016 ha dejado varias incógnitas que deberán desvelarse a partir de los test que esta próxima semana van a hacer todos los pilotos de con las que serán sus nuevas mecánicas. | Manuel Bruque

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Jorge Lorenzo (Yamaha YZR M 1) tenía muchas ganas de concluir la temporada con una victoria para dejar su «impronta» en la despedida de Yamaha y lo logró con creces, como más le gusta a él, con una carrera de ritmo que dominó desde la primera hasta la última vuelta en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana que se disputó este pasado domingo, en el circuito Ricardo Tormo de Cheste.

Lorenzo dominó los entrenamientos con una vuelta de récord que resultó el colofón de dos vueltas anteriores casi perfectas y en carrera, con un ritmo impresionante.

El piloto de Yamaha rodó siempre en el mismo segundo (31), salvo en la primera vuelta -de lanzamiento desde salida parada-, como en la última -controlando a su único perseguidor-, Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V), para sumar su cuarta victoria de la temporada y, de paso, avisar de sus intenciones para el año que viene con la Ducati Desmosedici.

El neumático delantero que en Valencia facilitó Michelin a todos los pilotos -el que probaron en el circuito checo de Brno- resultó del agrado de todos y, en particular, de Lorenzo, que fue prácticamente inalcanzable, si bien queda la duda de saber si en el caso de no haber fallado en la salida el piloto de Repsol Honda habría podido seguir su ritmo durante toda la carrera.

En cualquier caso, el cierre del campeonato 2016 ha dejado varios apuntes significativos que podrían comenzar a valorarse a partir de los test que esta próxima semana van a hacer todos los pilotos de MotoGP con las que serán sus mecánicas de la próxima temporada.

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El primero de ellos es la competitividad que Jorge Lorenzo puede tener con la Ducati Desmosedici si logra adaptarse a ella con cierta rapidez; segundo, la necesidad de Repsol Honda de dar una moto más equilibrada a Márquez y Pedrosa para 2017 con la que paliar las deficiencias que este año y sobre todo el primero ha tenido que solventar con un mayor arrojo.

Una tercera valoración será ver a Maverick Viñales al manillar de la Yamaha de Lorenzo para conocer de lo que puede ser capaz el joven más claramente llamado a ocupar un lugar en la cadena de sucesión de los campeones de MotoGP.

Y a todo ello se unirán otras muchas valoraciones como la presencia de Aleix Espargaró en Aprilia o la de Alex Rins en Suzuki, Bautista con la Ducati del equipo «Aspar» y un largo etcétera que hace que antes de comenzar el campeonato del mundo de 2017 ya sea muy interesante.

Digno colofón a una temporada de récords, con nueve vencedores distintos en la categoría de MotoGP, pusieron tanto el francés Johann Zarco (Kalex) como el surafricano Brad Binder (KTM), ambos con siete victorias en su palmarés del año y con un dominio en sus respectivas categorías, Moto2 y Moto3, verdaderamente abrumador.

Y, para refrendar ese dominio, ¿qué mejor que hacerlo con una nueva victoria?

Tanto Zarco como Binder protagonizaron sendas carreras muy al estilo que les gusta. El primero con una pelea inicial «limpia» y sin errores que acabó cuando él quiso y, el segundo, después de subsanar un error que le «mandó» por detrás de la vigésima posición pero que no le impidió remontar hasta el triunfo. En ambos casos para quitarse el sombrero.