Imagen de la reunión celebrada este jueves en la sede de la Federación Balear de Fútbol. | M. Alzamora

Ya es oficial. No habrá fútbol en Tercera División ni Regional Preferente este próximo fin de semana. Tras dos largas reuniones entre las partes implicadas, el estamento arbitral de estas categorías ha decidido parar en señal de protesta por la tensión que se vive en los terrenos de juego, y especialmente tras la agresión sufrida por el colegiado Joan Miquel Reus -con un tímpano roto-. Así lo acordaron por amplia mayoría y tras más de dos horas de cónclave en la sede de la Federación Balear de Fútbol, junto al presidente del Comité, Tomeu Riera Morro.

El 98% de los árbitros de esas categorías -más de medio centenar- optaron por no dirigir los encuentros designados este próximo fin de semana en Tercera y Preferente, aunque sí habrá competición en el resto de categorías regionales y en el fútbol base que, por ahora, no se verán afectados por esta medida de fuerza, que pretende concienciar a los diferentes estamentos del balompié isleño y a las instituciones de la necesidad de atajar amparándose en la ley diversas conductas y actitudes que ponen en peligro incluso la integridad física del colectivo arbitral.

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De esta manera, y tras dos encuentros con los presidentes de la Federación Balear y el Comité de Árbitros, Miquel Bestard y Tomeu Riera Morro, no hubo cambio de parecer por parte de los colegiados, que ratificaron su intención de parar las competiciones de referencia, y con ello, hacer patente su malestar y preocupación a raíz de los episodios de violencia vividos durante los últimos meses, pero especialmente en las jornadas más recientes, culminados el pasado fin de semana con la seria agresión sufrida por un árbitro, que acabó en el hospital y con serias lesiones en el oído.

En los próximos días, la Federación Balear de Fútbol mantendrá diversas reuniones con instituciones, en especial con los ayuntamientos de Mallorca, para intentar tomar medidas de control en los recintos deportivos, centradas especialmente en la venta y consumo de alcohol en los mismos, además de trabajar de la mano del colectivo arbitral para intentar reconducir una situación que ha derivado en una medida contundente: un parón del arbitraje. Un escenario que llevaba meses manejándose, pero que ha visto la luz tras los últimos acontecimientos.