La plantilla del Andratx de Segunda RFEF sobre el césped de Sa Plana. | Teresa Ayuga

Del mapa de Mallorca vuelve a salir humo por una de sus esquinas. Mientras el fútbol español guarda por unos días en el cajón sus obligaciones habituales para poner otra vez la Copa sobre la mesa, Andratx se acicala para retomar el sueño de su vida. El municipio y su club de fútbol, que este miércoles recibirán la visita del Sevilla, han entrado en ebullición para perfilar todos los detalles de una cita histórica y disfrutar de una jornada que, pase lo que pase después sobre el tapete, seguro que será imborrable.

El teléfono de Rafel Ribot, el presidente, echa humo y desde este lunes necesita ser cargado un par de veces al día. No es para menos. La locura que se vivió hace unas semanas para organizar la primera confrontación contra el Oviedo se ha multiplicado ahora para acoger al segundo clasificado de la Liga, que tiene previsto viajar hoy a Mallorca tras su último entrenamiento previo a la eliminatoria. También se han disparado las obligaciones del club andritxol para estar a la altura de una competición y un partido que se televisará en abierto para toda España. Desde las gradas de Sa Plana, que han ido creciendo centímetro a centímetro ganándole terreno a todos los rincones de la instalación, a la iluminación del campo, que necesita una serie de mejoras para poder atender las exigencias del operador que emitirá el encuentro, en este caso Mediaset yCuatro. En esa dirección, durante la tarde de ayer todavía continuaban las reuniones al respecto, aunque en principio todo debería quedar resuelto gracias a la colaboración del Ajuntament d’Andratx.

En cuanto al partido en sí, nadie quiere perdérselo ni que pase de largo. De las 1.100 localidades hábiles que había el día del Oviedo Sa Plana pasará a tener una capacidad para 2.000 espectadores.En cualquier caso, ya está todo adjudicado. El club agotó las entradas el pasado sábado y salvo que el Sevilla devuelva algunas de las que le corresponden (250), ya no quedará ninguna a la venta. En la otra esquina del cuadrilátero está un Sevilla que viene de ganar en San Mamés y de ponerle cemento a su segunda plaza en el campeonato. El cuadro de Julen Lopetegui empezó a preparar ayer el desplazamiento a Mallorca con más problemas de los previstos. El cuadro hispalense viajó a Bilbao con hasta seis ausencias destacadas, cuatro de ellas de larga duración (Jesús Navas, En-Nesyri,Suso y Erik Lamela) y dos recientes como las de Marcos Acuña y Lucas Ocampos. Una lista que se amplió tras las paredes de San Mamés con las lesiones del sueco Ludwig Augustinsson y del brasileño Diego Carlos. Los que sí podrán estar mañana en Andratx son Fernando Reges e Ivan Rakitic, ausentes el otro día por sanción. En cualquier caso, Julen Lopetegui deberá tirar de la cantera para completar la expedición.

El Sevilla, un club que siente una atracción especial por la Copa del Rey —guarda cinco títulos en sus vitrinas—, visitó por última vez las Balears para jugar el torneo en la temporada 2016-17, en la que se enfrentó al Formentera en dieciseisavos de final, todavía a doble partido. Los andaluces, que en aquel momento no dejaron espacio a la sorpresa, saben que ahora la historia será muy diferente.