La intensa nevada ha hecho inútil el trabajo de los operarios. | Reuters

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El partido entre Atalanta y Villarreal, correspondiente a la sexta y última jornada del grupo F de la Liga de Campeones, fue aplazado este miércoles a causa de la intensa nevada caída en Bérgamo. La megafonía del Gewiss Stadium confirmó con un mensaje el aplazamiento del encuentro, que se intentará disputar este jueves, si las condiciones lo permiten. El comienzo del duelo estaba previsto a las 21.00 (20.00 GMT), pero la intensa nevada que cae en el norte de Italia obligó a retrasar primero, y luego aplazar, su disputa. Atalanta y Villarreal se jugaban el pase a los octavos de final de la Liga de Campeones como segundos de su grupo, detrás del líder Manchester United.

El ganador del choque del Grupo F en Italia tendría asegurado un lugar en los octavos de final de la Liga de Campeones, pero las dos partes tendrán que esperar para conocer su destino después de que el árbitro inglés Anthony Taylor cancelara el partido. El equipo de mantenimiento había hecho todo lo posible para preparar el campo, incluso pintando las líneas de banda de rojo para aumentar su visibilidad, y el juego se retrasó inicialmente cuando se despejó la nieve.

Los jugadores estaban listos, en el campo, con sus uniformes, pero la nieve seguía cayendo, lo que convenció a los oficiales ingleses para que tomaran una decisión. Atalanta comunicó en las redes sociales que el partido se reanudaría el jueves, aunque la UEFA aún no ha determinado la hora de inicio.

Por su parte, el presidente del Villarreal, Fernando Roig, afirmó que era una temeridad jugar el encuentro ante el Atalanta. En declaraciones a Radio Villarreal, Roig indicó que lo más probable es que se juegue en torno a las tres o las cuatro de la tarde, pero que el horario no estaba confirmado por parte de la UEFA, que es la que debe decidirlo. «No jugar ha sido una buena decisión, pero si nos hubiera tocado jugar, lo habríamos tenido que hacer, aunque existía el riesgo de las lesiones» continuó. También aludió a los cerca de doscientos aficionados que han viajado, muchos de los cuales tienen el vuelo de vuelta a las 6 de la mañana, por lo que es muy difícil que puedan cambiarlo por el tema de ajustes de vuelos. «Si no pueden quedarse, estudiaremos la forma de compensar a todos los valientes que han venido» concluyó.