El jugador del FC Barcelona Ansu Fati y el entrenador, Ronald Koeman, durante un entrenamiento en la ciudad deportiva Joan Gamper. | Efe

TW
0

El FC Barcelona visita este miércoles al SL Benfica en el estadio da Luz (21.00), en la segunda jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, con la intención y casi necesidad de ganar para no salir a oscuras, con un lastre demasiado pesado, y poder centrarse de la mejor manera en la visita liguera al Atlético de Madrid.

Los blaugranas tienen síntomas de cierta mejoría en el juego tras ganar al Levante 3-0 en la última jornada de LaLiga Santander, con la aparición estelar y tan anhelada de Ansu Fati, ya recuperado de su lesión. Pero esa versión deben imponerla, mejorarla incluso, en Lisboa.

Puede que no sea una final, ni tampoco un duelo decisivo, pero sí tendrá peso en el estado de ánimo inmediato del equipo blaugrana, que debe ahuyentar los fantasmas del pasado, del 2-8, que fueron más del presente que nunca al perder por 0-3 contra el Bayern de Múnich en la jornada inaugural de esta 'Champions'.

Ante otro equipo histórico del 'Viejo Continente', un Benfica que no gana al Barça en los últimos 60 años --último precedente fue en 2012, en fase de grupos, con victoria culer y empate-- y que tiene ganas de revancha, el equipo de Ronald Koeman tiene más en juego que los tres puntos. Se juegan recuperar prestigio, terreno perdido, y encarar con margen lo que está por venir en este grupo complicado.

No se puede decir que Koeman no sepa a qué se enfrenta. El neerlandés dirigió al Benfica en la temporada 2005/06 y llevó a los 'encarnados' a los cuartos de final. Ahora, con 'su' Barça, del que es ídolo como jugador y cuestionado como entrenador, debe llevar, cuanto menos, a esa fase pasando por superar a los lisboetas.

Sin duda, poder contar con Ansu Fati, aunque no sea de inicio, y confiar en su velocidad, regate y remate alivia al técnico, que recupera también a Sergi Roberto, que no jugó ante el Levante por problemas estomacales, y a Pedri, otro faro de luz blanca en este Barça y que cayó en la batalla ante el Bayern.

De ese partido, poco se puede salvar. Ahora, invictos todavía en LaLiga y deseosos de encontrar un juego que aborte los debates estilísticos, los culés afrontan una segunda cita europea ante un Benfica venido a menos hace décadas pero que es 'O Glorioso' por sus dos 'Champions' en los años 60.

Con Jorge Jesus al frente, el veterano técnico luso que ya se ha reconciliado con su afición tras la 'afrenta' de irse al Sporting de Portugal hace unos años, este Benfica llega al choque tras empatar sin goles en casa del Dinamo de Kiev. Y siguen sin contar con Diogo Gonçalves ni Radonjic, pero tienen experiencia a raudales.

Empezando por el portero griego Odisseas Vlachodimos, los centrales Nicolás Otamendi y Jan Vertonghen, el centrocampista Joao Mario o el delantero Rafa Silva, es un Benfica compacto, que puede mutar a jugar con el balón o a defenderse bien sin él, y con toques blaugranas con el imprescindible Álex Grimaldo, formado en la Masia y emigrado en 2016 al Benfica, donde es un fijo.

Grimaldo no le vendría mal a Koeman para este partido, dado que el técnico blaugrana no ha podido recuperar todavía a Jordi Alba y su recambio, el canterano Balde, también está en el dique seco. Por contra, regresan Pedri y Sergi Roberto, ya con el alta médica, así como un Frenkie de Jong que tampoco pudo disputar el último duelo.