Messi, incrédulo, intercambia algunas impresiones con su técnico al ser sustituido. | Reuters

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El circunspecto Leo Messi, el crac argentino más cariacontecido apareció este pasado domingo en el Parque de los Príncipes de París. Una cara de muy pocos amigos fue la respuesta del mejor jugador del mundo a la decisión de su técnico Mauricio Pochettino de darle un respiro y sentarlo en el banquillo cuando el '30' era el mejor del ataque parisino con diferencia. No pareció entenderlo, a pesar de que no asistimos a su mejor noche sobre el tapete.

El encuentro entre el PSG y el Olympique de Lyon centró la atención de todo el planeta fútbol nuevamente en la Ligue 1. El primer contacto del nuevo tridente Neymar, Mbappé, Messi con su feudo deparó más expectación que brillo, y Leo fue uno de los que tiraron del carro, a pesar de no anotar y toparse con la madera.

Por eso, cuando su dorsal apareció en la pizarra de sustituciones en el minuto 76 de partido, justo recién amarrado el empate, Messi no podía creérselo. Eso, en el Barcelona, no le sucedía. Si no estaba lesionado no había lugar a cambio, a pesar de que esas sustituciones a la postre dieron pie a la remontada del París, que llegó en un agónico minuto 93, ya sin Messi en el campo.

Las caras de Messi, llegando a la banda y escuchando la explicación de su técnico sobre el cambio, o la reacción de algunos de sus propios compañeros de equipo fueron detalles que no pasaron desapercibidos para muchos, y este se convirtió en uno de los temas de la jornada en las redes sociales.