Los jugadores y el cuerpo técnico del Andratx posan para este periódico antes de un entrenamiento en el campo de Sa Plana. | Pilar Pellicer

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Tarazona será este domingo el punto de partida del «ilusionante» trayecto que inaugura el Andratx en su aventura en la Segunda División RFEF. Los hombres de José Contreras abren una etapa histórica para el club en el cuarto escalón del fútbol nacional con el desafío de adaptarse cuanto antes y sacar a relucir el gen competitivo que ha demostrado en las últimas temporadas en una categoría que se presenta como un territorio desconocido para la mayoría de equipos.

«El objetivo es la salvación, no hay otro. Nuestra idea es competir cada domingo y veremos hasta dónde nos da», explica el técnico, José Contreras, que se confiesa ilusionado tras un verano muy complicado en el que ha tenido que multiplicarse tanto en la preparación técnica como en la confección de la plantilla.

No en vano la ascensión meteórica de los inquilinos de Sa Plana, que en la 2018-2019 jugaba en Preferente,    ha llevado a la entidad a realizar un sobreesfuerzo por buscar una mayor profesionalización en múltiples aspectos.

Exigencia

Precisamente la nueva exigencia de la Segunda División RFEF, en la que ha quedado encuadrado en el Grupo 3, entre otros, junto a ex Primera División como el Numancia o el Lleida, ha obligado a una importante remodelación de la plantilla que logró el ascenso. Más sesiones de entrenamiento y viajes cada dos semanas han hecho que algunos jugadores se hayan visto obligados a dar un paso a un costado. Hasta una docena de incorporaciones han llegado a un vestuario que cuenta con efectivos que acumulan muchos kilómetros en Segunda División B. A la jerarquía del exbalearico Ernesto, que es de los supervivientes del ascenso, se han sumado esta temporada los exdefensas del Poblense Jaume Calonge, Álvaro de Dios, Damià Ramos y Pep Vidal o el central Pau Pomar, con más de medio centenar de encuentros en la categoría de bronce en las filas de la Peña Deportiva.

El nombre que sobresale en la plantilla andritxola es el del delantero Marcos Jiménez de la Espada, cuya hoja de servicios presenta cerca de 300 partidos y 75 tantos en Segunda B.

Sobre el papel Contreras tiene a sus órdenes un grupo que combina experiencia y juventud y del que se confiesa «muy satisfecho». «La pretemporada ha sido dura y los chicos han estado a la altura», comenta el preparador a la vez que celebra haber completado numerosos partidos de preparación. «Estoy contento porque hemos    jugado muchos partidos que es lo que quería. Tenemos gente nueva y era importante conocerlos y también ellos a nosotros», razona.

Responsabilidad

Después de tres temporadas seguidas desde la llegada de Contreras en Preferente el Andratx se ha acostumbrado a celebrar más victorias que a sufrir derrotas, el reto será adaptarse a un nuevo guion. «Es un tema que tenemos que tratar con tranquilidad, hay que disfrutar del momento histórico para el club, sin presión pero con responsabilidad», explica. «Nosotros hemos cambiado muchas cosas, pero nuestra esencia va a ser la misma. Los equipos más potentes quizás no nos dejan hacer nuestro juego y hay que estar preparado jugando con seriedad», añade.

El exjugador del Constància y el Atlètic Baleares cree que será clave convertir Sa Plana en un fortín, pero también subraya que se presume fundamental «empezar bien porque siempre da mucha tranquilidad».

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El técnico José Contreras -cuarto por la izquierda- vive su cuarta temporada al frente del Andratx, del que se hizo cargo en el curso 2018-19 en Preferente y al que ha situado en Segunda División RFEF tras lograr el ascenso el pasado curso tras sólo una campaña de transición en Tercera.