Simeone y Zidane. | Efe

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Huérfana de un campeón, LaLiga Santander dará por fin en su última jornada el nombre del club que llevará a sus vitrinas el trofeo de mejor equipo de Primera División, un honor que corresponderá al Atlético de Madrid o al Real Madrid en un sábado de transistores con otros clubes inmersos en la pelea por no perder la categoría.

Sobre las 19:45 horas se habrá despejado la incógnita. Atlético o Real Madrid han llegado hasta el final con opciones de añadir un título a su historial y se lo jugarán en dos estadios distintos. Los hombres de Diego Simeone en Zorrilla ante el Valladolid y los de Zinedine Zidane en Valdebebas contra el Villarreal.

Pero, antes de centrarse en cada partido, hay que hablar de números. El cuadro rojiblanco suma 83 puntos, dos más que su rival por el primer puesto. Depende de sí mismo. Con una victoria, es campeón. Un empate podría no servirle si el Real Madrid gana, ya que pierde en los enfrentamientos directos.

Sin embargo, el Atlético no lo tendrá tan fácil. Su rival del sábado, el Valladolid, se juega la vida. Necesita ganar y esperar los pinchazos de Elche y Huesca para mantenerse en Primera División. Además, su presidente, el brasileño Ronaldo Nazario, reconocido madridista, tiene ese segundo argumento como arma para estimular a sus jugadores.

Aún así, Sergio González, técnico del Valladolid, no mostró demasiado optimismo en sus declaraciones esta semana en Onda Cero: «De la carambola que necesitamos, lo que más difícil me parece es ganar nosotros». Esas palabras no estimularán mucho a sus futbolistas, que se juegan la vida en noventa minutos.

En todo caso, si el Atlético llega a la meta conseguirá su undécimo título y sería el décimo en la última jornada. Si no lo consigue, caerá del lado madridista, que sumará el trigésimo quinto. Pero el cuadro blanco antes tendrá que ganar al Villarreal, que con la final de la Liga Europa en el horizonte, probablemente juegue con sus hombres menos habituales, aunque también se disputa con el Betis y la Real Sociedad participar en la Liga Europa o en la Liga Conferencia.

Precisamente, por arriba, esos dos equipos serán los que también tengan algo en juego. No caer en la séptima plaza que ahora ocupa el Villarreal es un estímulo suficiente para ir a por todas en la última jornada. En juego, escapar de una especie de Intertoto que da una plaza para la Liga Europa.

La Real se enfrentará en El Sadar a Osasuna, que no se juega nada, mientras que el Betis, lo hará en Balaídos ante el Celta, que pese a su grandísima racha de cinco victorias seguidas no podrá pelear por Europa en la última jornada.

Los otros dos equipos que hasta no hace mucho fueron candidatos al título, el Barcelona y el Sevilla, sólo jugarán por la medalla de bronce. De momento, el Barcelona inmerso en plena renovación iniciada por Joan Laporta (se presume una renovación del vestuario para la próxima temporada), tiene una ventaja de dos puntos sobre el equipo de Julen Lopetegui.

El conjunto azulgrana visitará al Eibar, ya descendido, y el Sevilla recibirá al Alavés, salvado matemáticamente la jornada pasada tras ganar 4-2 al Granada. Sin duda, la llegada de Javi Gracia al banquillo del Alavés para la última fase del campeonato salvó a su equipo.

En modo descenso, aparte del Valladolid, Elche y Huesca son los otros dos implicados. Del trío que puede bajar, el Huesca es el único que depende de sí mismo. Con una victoria en casa frente al Valencia, que no se juega nada, será de Primera División un año más. Otro resultado, provocará que salgan las calculadoras a relucir.

El Elche recibe al Athletic, otro de los que la última jornada no va con ellos. Tiene que sumar un punto más que el Huesca, ya que tiene los enfrentamientos directos perdidos con el cuadro aragonés. Cualquier otro resultado mejor que el del Huesca, mantendría al Elche en Primera División.

El Levante-Cádiz y el Granada-Getafe, serán los dos duelos con menos sustancia de la última jornada. El único aliciente, la posible despedida de Diego Martínez y de José Bordalás de los banquillo del cuadro nazarí y azulón, respectivamente. Diego Martínez no ha acaba contrato y aún no ha renovado y a Bordalás le resta un año que, salvo milagro, no cumplirá para dirigir a otro equipo.