Fran Gámez y Martin Valjent se abrazan para celebrar un triunfo del Mallorca. | M.A. Borràs

2

El Mallorca lleva nueve meses trabajando para vivir fines de semana como este. Realmente, el conjunto bermellón lleva soñando con un momento así desde aquella noche de verano en la que se deslizó por la pendiente en medio de un inquietante silencio y con el Granada como testigo. Casi cuarenta jornadas después, la escuadra que dirige Luis García tiene la posibilidad de cerrar el círculo. Un objetivo al que todavía no puede acceder solo, aunque parece cuestión de tiempo. Para acabar la faena este mismo fin de semana y formalizar su inscripción en la parrilla de la Primera División 2021-22 necesita la ayuda del Albacete —curiosamente, uno de sus enemigos en el último playoff—, que visita esta noche (Estadio de los Juegos Mediterráneos, Movistar Vamos, 21.00 horas). Si el conjunto manchego gana, mañana podría haber fiesta grande en Son Moix. Si gana el Almería o el pulso se resuelve en tablas el ascenso quedaría aplazado, aunque una victoria bermellona sobre el Alcorcón lo dejaría todo encauzado, a falta simplemente del cuño oficial. Un trámite que podría liquidar entre el martes o el miércoles.

Acabe o no descorchando el cava este domingo, el Mallorca se asoma a su penúltimo partido en casa con una sonrisa tan amplia como la ventaja que mantiene sobre los equipos que se agolpan bajo sus pies. Sabe que si no falla contra el Alcorcón lo tendrá casi hecho para meterse en el ascensor con el Espanyol y que todo el trabajo del curso tendrá recompensa. Además, su estadio será uno de los primeros en recuperar el pulso. A su lado tendrá a 4.086 aficionados que empujarán como si llenaran las veinte mil localidades de Son Moix. Un apoyo con el que no cuenta desde hace catorce meses. Una mano que quiere tirar de ellos hacia la cima.

Póquer

Después de ganar músculo como forastero durante la mayor parte del ejercicio, el Mallorca puede acabar haciéndole un nudo a la Primera División como la última vez, entre las paredes de su domicilio. De hecho, frente al Alcorcón opta a encadenar la que sería su cuarta victoria seguida, un logro inalcanzable en lo que va de temporada. En sus últimas actuaciones ha noqueado, uno tras otro, a Leganés (1-0), Lugo (2-0) y Mirandés (2-1) y desde que le superó el Espanyol (14 de febrero, 1-2) también han caído a sus pies el Almería (2-0) y el Cartagena (2-1). Solo el Oviedo se largó de sus instalaciones con un punto en la maleta (0-0).

Luis García Plaza, que va a recuperar a futbolistas de peso en sus esquemas —Dani Rodríguez viene de cumplir sanción y tanto Galarreta como Baba pueden reaparecer—, dirigirá esta tarde el último entrenamiento antes del partido y acabará de redactar ahí su hoja de ruta antes de partir hacia el hotel de concentración, donde después de la cena se va a seguir atentamente todo lo que ocurra en el partido que abrochará la jornada del sábado.

El Almería, más habituado ya al discurso de Rubi —será el tercer encuentro que dirija el entrenador catalán—, quiere apretar más las tuercas de la parte alta de la clasificación y seguir agarrado a la cuerda del ascenso directo. Los rojiblancos pretenden acostarse a tres puntos del Mallorca y eso requiere del triunfo ante un Albacete que se le ha dado bien en las últimas temporadas. Los manchegos, por su parte, circulan en la dirección opuesta. Tras el sorprendente triunfo en El Toralín de Ponferrada (0-1), empezarán el encuentro a cinco puntos de los puestos seguros con solo otras tres jornadas más por disputarse.

Los futbolistas del cuadro manchego y su nuevo entrenador, Fran Noguerol, han repetido durante toda la semana que no piensan «más allá» del encuentro frente a la escuadra andaluza, porque necesitan vencer para seguir con opciones. En el Municipal de los Juegos Mediterráneos no habrá público, pero tras la pantalla estará todo el mallorquinismo empujando por ellos. La jornada más excitante de la temporada empieza hoy. Y el Mallorca quiere acabarla a lo grande.

Anquela alaba a la escuadra de Luis García

Juan Antonio Anquela, entrenador del Alcorcón, cree que su rival de este fin de semana, el Mallorca, es «un equipo de Primera y juega como uno de Segunda, algo que no es un demérito, sino que se ha sabido adaptar a la categoría para competir muy bien». Para el entrenador del conjunto alfarero, el balear «es un señor equipo en todo y si tuviera la suerte de ascender es porque se lo merece». Aun así, confía en su equipo: «Jugar con el Mallorca es difícil, pero nosotros nos jugamos una cosa muy importante. Solo quiero que mi equipo compita y sepa respetar todo, al rival y al juego. Si somos capaces de estar en la línea que venimos podemos competir ante cualquiera».