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El gambiano Alhaji Momodou Njie, 'Biri Biri', mítico jugador del Sevilla en los años setenta y una leyenda para el sevillismo, falleció este domingo a los 72 años en un hospital de Dakar, la capital de Senegal, al no poder superar una reciente intervención quirúrgica, informó el club hispalense.

El Sevilla calificó como «triste» y «nefasto» este día por la pérdida del mayor icono de la afición sevillista, y acompañó su obituario reproduciendo en su web y sus redes sociales una foto de Biri Biri, ataviado con un traje tradicional africano, de su penúltima visita a la capital andaluza, en septiembre de 2017.

En aquella ocasión, el exdelantero africano recibió la insignia de oro de la entidad en el Ramón Sánchez-Pizjuán, en los prolegómenos de un partido ante el Málaga, en medio de la euforia de una afición entregada al gambiano, un emblema del sevillismo.

«Descanse en paz Biri-Biri, historia del Sevilla FC», recalcó el club del barrio de Nervión, que informó de que ha solicitado autorización a LaLiga para que esta noche se guarde un minuto de silencio en su honor, antes del inicio del partido con el Valencia, y en el que los jugadores sevillistas lucirán brazaletes negros.

Biri Biri (Banjul, 30 de marzo de 1948) era un ídolo en su país, donde llegó a ser ministro de Deportes tras dejar el fútbol, y una leyenda para la afición del Sevilla, al que llegó en la campaña 1973-74 procedente del B. 1901 danés.

El gambiano militó cuatro temporadas en el equipo hispalense, hasta 1978, pues estuvo un año sin jugar por un problema de mejora de contrato, y pronto se convirtió en el ídolo del sevillismo y le dio su nombre al colectivo de seguidores ubicado en el Gol Norte del Sánchez-Pizjuán.

En sus dos primeras campañas, el Sevilla peleaba en Segunda División por regresar a Primera, un logro para el que Biri Biri fue clave con sus catorce goles en la 1974-75.

En total, el exdelantero africano disputó 109 encuentros oficiales con la camiseta blanquirroja en los que marcó 34 tantos.

«Muchos jugadores han firmado mejores datos en la historia sevillista, pero pocos calaron tanto en la afición como él. Esos cinco años bastaron al de Gambia para dejar una imborrable huella en el corazón de una afición que lo adoptó como absoluta leyenda e ídolo, llegando a recibir en 2017 la insignia de oro del Sevilla FC en un abarrotado Ramón Sánchez-Pizjuán», destacó el club.

En septiembre del pasado año fue la última vez que visitó la capital andaluza, una ciudad que dejó para siempre «una marca en el corazón» de Biri Biri, como él subrayó con una sencilla afirmación durante una entrevista en una de sus recientes visitas: «La gente me quiere, y yo quiero a Sevilla», aseveró.