El delantero argentino del FC Barcelona, Leo Messi, en una imagen de archivo.

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El tenor Josep Carreras y el futbolista Leo Messi han firmado un acuerdo de colaboración por el que la Fundación del astro argentino financiará durante dos años un proyecto de investigación de una leucemia infantil rara.

El acuerdo firmado por la Fundación Josep Carreras y la Fundación Leo Messi apoyará el proyecto ««Ningún niño con leucemia», dedicado a investigar un tipo de leucemia infantil poco frecuente y de mal pronóstico que afecta, sobre todo, a niños menores de un año.

La leucemia linfoblástica aguda de tipo B es el cáncer infantil más frecuente, supone un tercio de los cánceres en niños y tiene habitualmente un pronóstico de curación favorable, superior al 85 por ciento.

Sin embargo, la leucemia linfoblástica aguda pro B del lactante con translocación t (4; 11) (MLL-AF4 +) es un tipo muy poco frecuente que se diagnostica especialmente en menores de un año.

Según la Fundación Carreras, este tipo de leucemia afecta a unos seis niños al año en España, casi siempre con un pronóstico fatal, y, aunque se desconocen las causas, suele desarrollarse junto con una expansión de la enfermedad hacia el sistema nervioso, por lo que el porcentaje de curación es bajo.

El grupo del doctor Pablo Menéndez, del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras-Campus Clínic (UB), es quien lleva a cabo la investigación sobre este tipo de leucemia y el equipo beneficiario de las aportaciones de la Fundación Messi, que financiará este proyecto durante dos años.

El laboratorio de Menéndez es líder internacional en la investigación de la etiología y la patogénesis de las leucemias linfoides agudas del lactante y forma parte de diferentes consorcios europeos.

Este año, este grupo ha desarrollado modelos preclínicos de la enfermedad y ha caracterizado el daño genético en estos pacientes mediante un estudio de secuenciación completa del genoma en 124 bebés enfermos tratados con el mismo protocolo clínico.

Según la Fundación Carreras, estos datos han confirmado que esta leucemia es un tumor de desarrollo, como pone de manifiesto la silenciosa carga mutacional en estos niños que casi no presentan mutaciones recurrentes.

La agresividad y la corta latencia de una enfermedad asociada a la ausencia de mutaciones ha hecho que el equipo investigador estudie más allá del daño genético, centrándose en alteraciones epigenéticas.