El delantero brasileño del Celta, Charles (d), celebra su gol con su compañero Álex López, durante el partido ante el Real Betis. | Efe

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El Betis está un poco más cerca de Segunda División después de perder ante el Celta de Vigo (4-2) en el debut como técnico verdiblanco del argentino Gabriel Calderón, a quien le queda mucho trabajo por delante para obrar el milagro de evitar el descenso del conjunto sevillano.

Se hunden los verdiblancos en el pozo y toma oxígeno el Celta, que se hace fuerte en Balaídos, donde no pierde desde el pasado nueve de noviembre, cuando el Rayo Vallecano destrozó al equipo de Luis Enrique.

Una vez más, los celestes, que dejan al Betis a once puntos más el «gol-average», tuvieron que remar contra corriente porque su rival, que firmó un prometedor arranque, se logró adelantar con un tanto de Rubén Castro, quien no desaprovechó una magistral asistencia de Juanfran desde la banda derecha.

El Celta estaba desdibujado, sin ideas, pero la fragilidad defensiva del equipo andaluz le dio aire, ya que logró empatar en su primera aproximación al área rival, después de un gran centro de Rafinha que cabeceó Orellana.

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Resucitaron entonces los locales. Primero recuperaron sus señas de identidad -posesiones largas y mucho toque- y después explotaron las carencias defensivas del Betis en el costado derecho para darle la vuelta al marcador, primero con un gol de Charles y después con otro de Orellana.

Desajustes defensivos que el Betis siguió cometiendo en la segunda parte y que Nolito, que llevaba cinco minutos en el terreno de juego, aprovechó para sentenciar el duelo a falta de algo menos de veinte minutos para el final.

Se relajó el Celta, un equipo tan fuerte en ataque como débil defensivamente, y cerca estuvo de llevarse un susto porque Rubén Castro, que había hecho el 4-2, rozó en los últimos minutos el «hat-trick».