Imagen del entrenamiento de la selección, este domingo en Copenhague. | Wolfgang Rattay / POOL

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Convertido en un clásico de buen fútbol reciente, no hay Eurocopa que no depare un pulso entre España y Croacia. Por tercera consecutiva cruzan sus caminos. La primera en una eliminatoria directa que representa el examen a la realidad de la selección rejuvenecida por Luis Enrique, que encara su primer gran reto con el descaro de la inexperiencia.

Esquivó con grandeza la deshonra que habría supuesto el retroceso a los tiempos más oscuros, de eliminaciones a las primeras de cambio y rendimientos alejados a las expectativas. España reaccionó a tiempo. Con contundencia. Firmando ante Eslovaquia la mayor de sus goleadas en una fase final e igualando la máxima diferencia de goles en la historia de la competición.

La mutación para pasar de marcar un solo gol en 28 remates ante Suecia y Polonia, a endosar cinco de golpe con nueve disparos a puerta, no se explica solo desde la contundencia. A la selección española le faltó más en sus dos primeras apariciones, desamparada de un líder hasta que se produjo el regreso de Sergio Busquets, sin la continuidad necesaria en una idea futbolística hasta que se produjeron los cambios de Luis Enrique que impulsaron el equilibrio.

Apostó por cuatro novedades en su equipo titular y le funcionó a la perfección. Con el físico adecuado para asfixiar desde la presión y golpear desde la posesión. La entrada de César Azpilicueta, Eric García, Busquets y Pablo Sarabia, dejó tan buen sabor de boca que nunca estuvo tan cerca Luis Enrique de repetir equipo como seleccionador. Jamás lo ha hecho en sus 24 encuentros dirigidos.

Las esperanzas de volver a sentirse parte del grupo de favoritas al título, regresaron tras escapar a una peligrosa dinámica. De golpe, España se olvidó de ganar. Se convirtió en una selección difícil de derrotar, tan solo lo consiguió Ucrania, pero seis empates en sus nueve últimos partidos daban forma a una tendencia que solo podía conducir a la decepción.
Pero en el fútbol, todo depende del prisma con el que se mira y ahora pesan más los diez encuentros sin perder, el optimismo con el que se cita con Croacia tras un giro inesperado del destino. Todo estaba dispuesto para saldar deudas de aquella única derrota desde el regreso de Luis Enrique con Ucrania, cuando un tanto final de Suecia en el tiempo añadido ante una Polonia desesperada que necesitaba ganar, arrebató el primer puesto a España y la mandó al lado más duro del cuadro.

Es donde medirá si tiene techo. Con Croacia en octavos y, si se cumplen las previsiones, Francia en caso de alcanzar los cuartos. Las dos selecciones que se enfrentaron en la última final de un Mundial. Exámenes de dureza pero, a su vez, partidos en los que al fin no encontrará la selección española un rival parapetado en su campo, un planteamiento defensivo que presenta mayores problemas a su estilo que la opción de jugar con espacios.

Ante la Croacia de Luka Modric encontrará la primera ocasión de probar sensaciones a un intercambio de golpes. Se medirá a un equipo que saldrá a arrebatarle la posesión. Un duelo que confirmó a la España que dominaba Europa en 2012 pero que torció el camino en 2016. Esa derrota inesperada deparó Italia y la eliminación en octavos que se ha convertido en lo máximo donde llegar desde que se cerraron cuatro años de gloria. Los seis tantos a la subcampeona del mundo en la Liga de Naciones y la revancha de Zagreb para apear a la Roja de la primera final a cuatro de la nueva competición, son los últimos precedentes.

Croacia llega a la cita asumiendo el duro golpe del positivo en coronavirus de Ivan Perisic en la noche del sábado. Debilitada por la ausencia en Copenhague de uno de sus referentes. Una baja muy importante la del delantero del Inter de Milán, uno de los fijos, de los hombres más relevantes del cuadro balcánico que fue el autor de su primer gol en la Eurocopa 2020, ante la República Checa.

Perisic es el principal bastión ofensivo del conjunto de Zlatko Dalic, que tenía perfilada la línea de ataque de su equipo tras el partido ante Escocia. Un duro revés para Croacia, que espera que el partido contra España sea una pelea por la posesión del balón.

A pesar del contratiempo, el conjunto de Zlatko Dalic se aferra a la mejoría mostrada contra Escocia después del gris papel ofrecido contra Inglaterra y la República Checa, para cargar de argumentos y expectativas su duelo de octavos. Está a un paso de igualar su mejor papel en una Eurocopa. Solo ha disputado cinco fases finales y apenas en dos de ellas, en Inglaterra 1996 y en Austria y Suiza 2008, logró situarse entre los ocho supervivientes y disputar los cuartos. Ese es su techo. En la pasada edición, en Francia 2016, se quedó en octavos eliminada por Portugal que después fue campeona.

La baja del central Dejan Lovren es otro contratiempo para Dalic que ha estudiado distintas opciones. El jugador del Zenit San Petersburgo ya se perdió por lesión el primer encuentro de la competición. Ahora, le apartan las tarjetas y Croacia se queda sin la dupla en el corazón de la defensa que forma con Domadoj Vida. Duje Caleta-Car, jugador del Olympique Marsella, es la opción más natural. Otra posibilidad es el joven Josko Gvardiol pero su buen nivel en el lateral izquierdo invita a mantenerle en la banda.

Sin embargo, no está clara la situación por el otro lado. El jugador del Atlético Madrid Sime Vrsaljko fue titular los dos primeros partidos, pero en el choque contra Escocia Dalic apostó por el zaguero del Legia Varsovia Josip Juranovic que estuvo a un nivel alto.

Croacia se ampara en la calidad de su centro del campo. El liderazgo de Modric alienta al bloque balcánico que se considera capaz de discutir la posesión a España. Acompañado por Mateo Kovacic, en plena madurez, y por Marcelo Brozovic, fijo en el Inter y al que Dalic devolvió la confianza y la titularidad contra Escocia después de relegarle al banquillo en el partido contra la República Checa. La ausencia de Perisic es ahora un quebradero de cabeza. Debe optar por un jugador menos habitual, posiblemente el atacante del Milan Ante Rebic, que jugó el primer partido pero que después tuvo un protagonismo residual.

Ante Escocia apostó por Bruno Petkovic y, sobre todo, por Nikola Vlasic, elegido el hombre del partido. Funcionó y ahora apuntan ambos al choque contra España junto a Rebic. La opción de Ante Budimir, jugador de Osasuna, inédito hasta ahora, cuenta con menos opciones.

Alineaciones probables:

Croacia: Livakovic; Juranovic o Vrsaljko, Vida, Duje Caleta-Car, Gvardiol; Modric, Brozovic, Kovacic; Vlasic, Petkovic y Rebic.

España: Unai Simón; Azpilicueta, Eric García, Laporte, Jordi Alba; Busquets; Koke, Pedri; Pablo Sarabia, Morata y Gerard Moreno.

Árbitro: Cüneyt Çakir (Turquía).

Estadio: Parken.