Sete Benavides. | M. À. Cañellas

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El piragüismo balear se prepara para un fin de semana que puede ser histórico. Moscú acoge los Campeonatos del Mundo, una cita en la que Sete Benavides (RCN Port de Pollença) es la referencia del equipo español y de una armada balear que también forma el campeón mundial Sub 23, Marcus Walz (K1 500).

El reciente subcampeón europeo persigue su primer título mundial tras firmar dos bronces consecutivos (2011 y 2013). En C-1 200 metros, Sete parte como uno de los claros favoritos al oro de Moscú, junto al campeón continental, el ruso Korovashkov, o el azerbaiyano Demyanenko, ganador de las dos últimas ediciones del Mundial.

Con cronos entre 39'0 y 39'8, el pupilo de Kiko Martín encara la gran cita del año con plenas opciones de volver a pisar el cajón, e incluso de regresar con un oro que multiplicaría sus ilusiones rumbo a su meta: Río 2016.