La mallorquina Úrsula Pueyo, en primer término, junto al resto del equipo español. | Agencias

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La ceremonia inaugural de los undécimos Juegos Paralímpicos de invierno de Sochi 2014 ofreció un espectáculo llamado «Rompiendo el hielo», con el que se quiso rendir homenaje a la fuerza del espíritu humano y la importancia de cambiar las percepciones y promover la plena inclusión en la sociedad de las personas con discapacidades físicas.
España desfiló con la esquiadora mallorquina Úrsula Pueyo como protagonista, aunque no será hasta el lunes cuando entre en acción la de Esporles.

La ceremonia, celebrada ayer en el estadio olímpico Fisht de Sochi, abarrotado por 40.000 personas, se prolongó durante dos horas y contó con la presencia del presidente ruso, Vladimir Putin, así como de Sir Philip Craven, presidente del Comité Paralímpico Internacional, y Jacques Rogge, expresidente del Comité Olímpico Internacional. Durante la jornada se había especulado con la posibilidad de que Ucrania boicoteara los Juegos, aunque el presidente del comité paralímpico del país, Valeri Sushkévich, anunció en una rueda de prensa por la mañana que sus deportista sí que competirían.

La única medida de protesta, por el conflicto que este país vive con Rusia por culpa de Crimea, fue durante la inauguración, cuando la delegación de 23 deportistas ucranianos decidió que solo su abanderado, el esquiador Mykhaylo Tkachenko -recibido con una ovación-, saliera al estadio durante el desfile de participantes.