Marques Whippy, Guillermo Justo, José Amador y Shaun Green se felicitan. | Redacción Digital

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El Logitravel Mallorca parece haber entrado en un callejón sin salida a nivel burocrático que, unido a sus problemas económicos e institucionales, puede hacer encarar al club la recta final de su aventura profesional. Y es que, tras la salida del base Sergio Alonso (ha firmado por el Coruña de LEB Plata), el grupo que dirige Xavi Sastre, que arrastra graves impagos de las nóminas desde el inicio del presente curso, se queda con cinco jugadores con ficha LEB de los considerados de 'formación' (Bivià, Justo, Amador, Micky García y Cabot), junto a Green y Whippy. El problema reside en la normativa de competición, que obliga a inscribir y contratar a un mínimo de seis jugadores de formación para el equipo de LEB Oro, uno más de los que dispone el cuadro naranja para, al menos, encarar el partido del sábado (20 horas, Palau d'Esports) ante La Palma.

La cosa se complica si se tiene en cuenta que desde la Federación Española de Baloncesto, y como consecuencia de las deudas arrastradas por la entidad, se impide al Logitravel Mallorca (y en consecuencia al club) poder tramitar fichas o licencias. Al menos, hasta que las subsane o llegue a un acuerdo con la FEB para desbloquear una situación que en un caso extremo podría llevar a la ejecución del aval.

Por ello, y si no se reconduce esta tesitura, el Logitravel sólo podría presentar frente a La Palma cinco fichas de jugadores LEB de formación, una menos de las exigidas por la normativa.

Hasta el próximo viernes hay margen de maniobra, pero la situación es compleja, agravando más la extrema tesitura por la que atraviesa el exponente del baloncesto masculino isleño.

La opción de mantener una reunión con el propio José Luis Sáez o la mediación de la Federació de Bàsquet de les Illes se han puesto sobre la mesa. Pero a día de hoy, el Logitravel se expone a la apertura de un expediente disciplinario, una sanción o una multa (ya acumula anteriores) si no cumple los mínimos demandados. Y es que, en caso de victoria ante La Palma, si sólo se presentan cinco licencias de jugadores de formación, los canarios podrían impugnar el choque, e incluso los propios árbitros podrían reflejar en el acta esta circunstancia, que acabaría por minar más la imagen de un club cuyo proyecto agoniza ante los impagos de las instituciones.