Los jugadores del Atlètic Balears celebran el primer tanto del encuentro. | Jaume Morey

Atlètic Balears 3 - 1 Gandía


Atlètic Balears
: Biel Ribas, Izquierdo, Mantovani, Marc Vales, Angulo, Lawal, David Sánchez (César Diop, min. 78), Mathias, Peter (Abraham, min. 91), Antoñito (Thiago, min. 62) y Dani.

Gandía: Carlos, Romera (Mauro Melo, min. 66), Verdú, Berna, Carrillo (Loren, min. 73), Denis, San Julián, Rafa Belda, José Ruiz, Aicart (Francesc, min. 86) y Alberto.

Árbitro: Pulido Santana. Amonestó al local Mantovani, así como a los visitantes Berna, Carrillo, San Julián, José Ruiz y Aicart. Expulsó en la primera parte al segundo entrenador del Gandía.

Goles: 1-0, min. 64: Thiago. 2-0, min. 79: Peter. 2-1, min. 86: Mauro Melo. 3-1, min. 91: Mathias.

El fútbol bien masticado sabe mejor y el Atlètic se trabajó ayer y de lo linto una nueva victoria en su brillante trayectoria esta temporada. El de ayer fue un domingo cualquiera en el Estadi, es decir, uno de esos benditos domingos donde el equipo de Siviero juega, lucha, sufre y gana y eso es lo que cuenta, ganar.

El de ayer fue uno de esos partidos impertinentes de invierno, donde el frío y la lluvia convierten un partido de fútbol en una batalla entre gladiadores. Ganó el Atlètic, pero no lo tuvo fácil, por eso sabe mejor la victoria porque se consiguió a golpe de fe, siendo mejores que el rival, creyendo en un plan y perseverando una y otra vez sin cesar en el empeño, sin dejar de creer en un estilo y en un ideal.

El partido se complicó en exceso porque lo convirtió en incómodo un rival poco amigo del fútbol creativo y lo terminó de empeorar una lluvia por momentos torrencial que no suele ayudar al equipo que mejor fútbol propone. Empezaban a darse demasiadas cosas en contra.

Idas y venidas

El primer periodo se resume en la búsqueda de espacios por parte del Atlètic y en el juego conservador del Gandía. Si el gol se consigue pronto, el lío se deshace más o menos rápido, pero en caso contrario, el juego se convierte en un partido de futbolín, el balón va y viene, pero no se detiene. Ahí aparecen, como aparecieron, las imprecisiones y las entregas al rival y el juego se convierte en una ruleta rusa. En este escenario el tiro puede salir en cualquier momento y hacia cualquier dirección. A punto estuvo de marcar el que menos lo merecía, en este caso el Gandía cuando Carrillo mandó un balón al larguero. El Atlètic se apoyaba en Izquierdo y Angulo para salir jugando, en David Sánchez para ordenar y en Antoñito y Dani para finalizar, pero ayer el fútbol era una novia caprichosa, de esas que te dan la mejilla una y otra vez cuando esperas los labios. Pero la perseverancia suele tener recompensa y Siviero, ante el atasco prolongado, dio entrada a un enorme Thiago que en el minuto 63 sustituyó a un Antoñito voluntarioso, pero falto de balón. Un delantero sin balón llega a desesperarse y Gustavo lo vio. A los dos minutos el brasileño aprovechó un balón metido por José Izquierdo en el interior del área para batir de tiro cruzado a Carlos. Por fin el atasco empezó a disolverse

Más ventaja

El gol aumentó la fe en el grupo blanquiazul y otra vez el exlateral de Osasuna, volvió a firmar un centro magistral para que Peter anotara el segundo. El dos a cero parecía sentenciar el partido, pero sólo lo parecía. Mauro Melo, a cuatro minutos del final, acortó distancias y metió el miedo en el cuerpo a la afición local. Nunca cuatro minutos fueron tan largos. En esos momentos el rival te parece el Milán y lo corazones se aceleran a las 180 pulsaciones.

Pero el Atlètic igual se mete en problemas, que igual sale y ayer supo salir. Una jugada a la contra bien llevada por Dani finalizó en los pies de Mathias que echó mano de su último gramo de fuerza para cruzar el campo y batir almeta rival. El tres a uno supuso un alivio infinito. Como cuando por fin, despues de darte tantas veces la mejilla, te ofrecen los labios.