El ala-pívot estadounidense del Menorca Bàsquet, Cuthbert Victor (d), busca el pase bajo la defensa del alero ucraniano del Assignia Manresa, Sergiy Gladyr (i). | Efe

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Assignia Manresa 53

Menorca Bàsquet 63


Assignia Manresa (11+16+11+15)
: San Miguel (6), Montáñez (5), Grimau (2), Lewis (5), Slokar (15) -cinco inicial- Llorca (-), Majstorovic (6), Gladyr (12), López (2) y Oriola (-).

Menorca Bàsquet (21+12+10+20): Ciorciari (8), Limonad (12), Radenovic (7), Victor Cuthbert (17), Donaldson (8) -cinco inicial-, Huertas (6), Otegui (-), Servera (-), Sánchez (-) y Caio Torres (5).

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Àrbitros: Hierrezuelo, Murgui y Castillo. Eliminado: San Miguel.


Los hinchas blandían palmas en el parking, mientras los jugadores del Menorca iban desfilando por el pasillo hasta el autocar. Reynés respiraba aliviado y Humet hacía tiempo que se había despojado de su corbata. Autógrafos, besos, fotografías; era el escenario que el club había soñado cuando decidió activar toda su maquinaria para levantar la moral de la tropa. El equipo de Olmos había recuperado las constantes vitales en Manresa. Lo hizo guiado por un Ciorciari al que ni siquiera una contusión en el pie le dejó fuera de servicio; y por una capacidad ejemplar para atacar el rebote; pero también por un Cuthbert Victor estelar. Fue el alero caribeño el que decidió meter el partido en la trituradora. El triunfo es reparador, pero también terapéutico (53-63).

Sobre todo, porque la conquista llegó en uno de esos escenarios en los que se edifican permanencias. El Menorca ha ganado en Alicante y Manresa y los verá desfilar por Bintaufa en la segunda vuelta sabiendo que parte con ventaja en la carrera hacia la salvación. La victoria en el Nou Congost tiene un valor incalculable, porque los ojos de los jugadores han recuperado el brillo. La gesta la activó Olmos con un estupendo plan de arranque. Un triple de Ciorciari y la fuerza física de Donaldson obligaron a Ponsarnau a detener el partido bien pronto, porque el 3-11 con el que se descorchó el duelo era difícil de encajar. El entrenador catalán puso a toda su artillería exterior en pista, pero lo único que logró fue un liviano intercambio de golpes. El Menorca se marchó al primer descanso con una ventaja notable, adornada con un triple final de Huertas (11-21).

Slokar asomó el morro y fue el esloveno el encargado de subir la temperatura del choque. Una canasta al poste, un robo con bandeja y un parcial de 11-4 que devolvía el equilibrio (25-27). Ciorciari se lastimó y se marchó al vestuario cojeando. Con todo, el Menorca había salido vivo (27-33, descanso). Olmos revisó el parte médico y señaló a Victor. El caribeño interpretó que era su momento y, pese al 6-0 de salida del Manresa (33-33), fue el encargado de ir cebando la victoria. La exhibición del de las Islas Vírgenes coincidió con el regreso de un Ciorciari que dio un clínic. Un triple suyo puso el 39-48. Slokar replicó y la grada creyó, pero Victor seguía haciendo añicos a Grimau (43-52). Una antideportiva a Radenovic iluminó al Manresa, pero era el día de Cuthbert.