Miki Servera y Toni Vicens, jugadores del Palmer Basket Mallorca de Liga EBA. | M.A.Cañellas

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Su regreso al lugar en el que todo empezó ha generado una expectación a la altura de las trayectorias que ambos se han forjado lejos de la Isla. El proyecto del Palmer Basket Mallorca fue un estímulo demasiado atractivo para Toni Vicens (Palma, 1990) y Miki Servera (Palma, 1992). El primero fue el pilar inicial sobre el que se cimentó un equipo redondeado con el retorno de un alero con experiencia en ACB, Francia e Inglaterra. «Buscaba un proyecto que me permitiera mantener la ilusión», recuerda Servera, a lo que asiente Vicens, que tras tocar el cielo en Argentina y hacerse un nombre en el baloncesto americano, no dudó «en aceptar esta propuesta. Reunía todos los alicientes en lo deportivo y lo personal».

Recuerda el pívot que en los inicios «me costó adaptarme al ritmo de compaginar baloncesto y mi trabajo, haciendo tres turnos partidos. Pero acabas amoldándote. Pasas de tener únicamente la obligación de entrenar y jugar a la de madrugar, tener un compromiso laboral... Y luego entrenar. Eso desgasta, pero piensas en la oportunidad que tienes y sigues adelante», refiere Toni, que de cara al tramo decisivo del curso «lo más seguro es que aparque un tiempo el trabajo para centrarme en el baloncesto. Y el año que viene, volveremos a compaginarlo», añade el interior, uno de los referentes de la Liga EBA en su vuelta a España.

En una tesitura similar se maneja Servera, que tras más de una década como profesional, decidió priorizar otros aspectos mirando a un futuro ya fuera de las pistas. «Ya no te levantas pensando en ir a entrenar y demás. Ahora tienes otras cargas profesionales», señala el ex jugador de Menorca, Zaragoza, Unicaja o Murcia, que llegó procedente del Bochum germano, quien agradece esta ocasión «porque ahora tengo tiempo para estar más con la gente con la que, por mi carrera deportiva, no he podido compartir muchas cosas. Eso compensa otros esfuerzos», afirma.

Centrados en la recta final de la temporada regular en el Grupo C-1 de la Liga EBA, manteniendo un intenso pulso con el Mataró-Homs y el Vic, Vicens y Servera, dos apellidos con calibre dentro del baloncesto mallorquín, tienen claro el objetivo trazado de inicio: estar en la fase de ascenso y pelear por dar el salto a la LEB Plata. «Todo lo que nos quedan son finales y no hay margen de error», admite de manera contundente Toni, quien advierte que el Palmer llega a esta fase «en el mejor momento colectivo, sabiendo levantar los momentos más adversos. Sabíamos que no iba a ser fácil, que los rivales nos iban a exigir, pues ante nosotros van al 150 %. Pero tenemos una mentalidad dura y físicamente hay argumentos suficientes en el vestuario», asegura Vicens.

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Todos en el Palmer Basket Mallorca saben del nivel de exigencia del proyecto, de la liga y de los rivales. Y para un jugador con recorrido en la ACB como Miki Servera, ha quedado «muy claro, porque se ha demostrado que cualquiera te puede ganar. Sabemos que el grupo catalán ha sido siempre fuerte, y seguramente este año es de los más potentes de la categoría. Lo sabemos, pero tenemos que mirar de puertas para adentro. Dependemos de nosotros mismos y tengo plena confianza en el grupo», prosigue el hijo del recordado Toni Servera.

Siempre ha sido una persona inquieta Toni Vicens, y a la hora de conocer el terreno que pisa, ha tirado de compañeros y amigos para informarse de los rivales y su potencial. «Hay dos o tres equipos con un nivel medio-bueno, pero hay otros jóvenes, con hambre y calidad. Pese a ser una liga amateur, el nivel es notable y debemos respetar a todos y cada uno de nuestros rivales», espeta, dejando claro su compañero que la meta del Palmer es una y clara. «Somos conscientes de lo que hay, del proyecto y su objetivo, que es el ascenso, y en eso estamos focalizados», dice Miki, que agradece el apoyo de sus compañeros y el cuerpo técnico a la hora de amoldarse con el curso ya en marcha.

A Toni Vicens le ha sorprendido la evolución de Andreu Adrover. «Ha sabido adaptarse y amoldarse a las circunstancias. Era el segundo base, con Pol (Olivier) y ahora juegan a la par. Andreu es una parte fundamental del equipo y de su espíritu», comenta el pívot. Esa esencia mallorquina del Palmer ha especial el proyecto, remarcando también Servera «el paso al frente de los jugadores de la Isla, que han sabido darnos una lección y saber la oportunidad que se les presenta. El grupo, la unidad de todos y cada uno, ahí reside buena parte del secreto», confiesa Miki.