El jugador del Palmer Alma Mediterránea Palma Jawara trata de penetrar a canasta en el último partido disputado en Son Moix ante el TAU Castelló. | Pilar Pellicer

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El Palmer Alma Mediterránea Palma regresa este domingo (17:00/IB3 por streaming) a la acción ante el Almansa tras cerrar el paréntesis competitivo motivado por el coronavirus. Los efectos del confinamiento no han desaparecido en el conjunto de Ciutat, que encara el partido condicionado por el confinamiento de Sean McDonnell y Olle Lundqvist y un problema en la dirección de juego.

Tras su última derrota en Son Moix ante el TAU Castelló hace 15 días, los hombres de Pau Tomàs y Álex Pérez arrancan de nuevo con la necesidad de encontrar soluciones en la posición de base. La ausencia de Olle Lundqvist a la espera de que dé negativo para incorporarse al trabajo en grupo y las molestias físicas que arrasta Pol Figueras propician que los isleños tengan que manejar varias alternativas. La buena noticia para el tándem de técnicos es la recuperación de Diego Rivas y la posibilidad de contar con el último fichaje del club, Oliver Gehrke. Este último podrá aportar algunos minutos aunque aún lejos de sus prestaciones debido al período de inactividad previo a su llegada a la Isla.

Se presume complicado ofrecer la mejor versión tras ver condicionado el entrenamiento por culpa de los casos de coronavirus, pero Palmer Alma Mediterránea Palma no contempló el aplazamiento del partido dispuesto y quiere acreditar su crecimiento desde el inicio de curso. Rendir a un buen nivel durante los 40 minutos y extremar el cuidado de los detalles se presume fundamental para tratar de doblegar a un rival que cuenta en sus filas con un viejo conocido como Carles Bivià, que regresa a Son Moix tras ser un referente del conjunto isleño durante las últimas temporadas.

El valenciano será una de las principales amenazas del equipo que dirige el mallorquín Rubén Perelló y que presenta al escolta Bobby Harris o al ala-pívot Nikola Cvetinovic como algunos de los nombres a tener en cuenta para contener el caudal ofensivo de los visitantes.