Diego Tobalina, entrenador del Consell Air Europa, uno de los equipos isleños de EBA. | P. Pellicer

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El arranque oficial de la Liga EBA 2020/21 deberá esperar. E incluso no se descarta un escenario extremo que llevara a la cancelación de una competición cuyos clubes se sienten abandonados por parte de la Federación Española de Baloncesto (FEB), dado el elevado coste que supone para todos ellos la aplicación del protocolo de actuación anti COVID-19 en entidades y equipos amateurs y con escasos ingresos económicos.

De momento, la falta de garantías sanitarias ha llevado a la FEB a cancelar la primera jornada dentro de la Conferencia C, que engloba a los equipos catalanes en un momento complicado en esa comunidad, y en la que también se hallan inmersos los hasta cuatro representantes baleares en la categoría: Consell Air Euiropa, Llucmajor AEA Solidaria, Pinta B Es Castell y Sant Antoni Ibiza Feeling.

Quejas

En el caso del Grupo C dela Conferencia A, el aplazamiento se extiende por espacio de dos jornadas, debido especialmente al escrito enviado a la FEB por la práctica totalidad de sus clubes integrantes solicitando el retraso en el inicio de la competición ante la delicada situación sanitaria en algunas regiones.

El protocolo de actuación de la Española contempla que la FEB se hará cargo de los test durante las tres primeras jornadas de la liga regular. A partir de la cuarta, deberán ser los clubes los que asuman su coste de manera periódica, un esfuerzo económico extra que rondaría una cifra en torno a los 4.000 euros.

La imposibilidad de costear esos test y todo lo que lleva consigo la aplicación de protocolo hace más difícil e inviable el inicio de la temporada, que peligra en una Liga EBA cuyo futuro está en el aire, comprometido más que nunca ante la ausencia del respaldo económico por parte de la Federación Española y la exigencia de un protocolo cuyo coste asfixia a las arcas de esas modestas entidades.