Los jugadores del Baskonia; Ajdin Penava, Miguel González y Tadas Sedekersis (de i a d), durante la jornada de atención a los medios que el club dedicó en vísperas de la Copa del Rey que se disputará a partir del próximo día 14 en Madrid. | David Aguilar

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La Copa del Rey es una de las grandes efemérides deportivas que trascienden al propio deporte de la canasta y a la competición en sí, en la que los ocho mejores equipos, y sus aficiones, se miden sin red en una auténtica fiesta con barra libre de baloncesto, este año con sede en Madrid. De jueves a domingo no hay Liga, no hay competiciones europeas, no hay otro foco que la Copa y no hay otro objetivo que ganar y sobrevivir en una competición directa, dinámica, apasionante y en la que los favoritismos pasan a un segundo plano.
A un partido las diferencias se reducen entre los equipos y aunque el palmarés se reparte mayoritariamente entre los poderosos, lo cierto es que en cada eliminatoria puede ganar cualquiera.

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Iberostar Tenerife y Unicaja serán los encargados de abrir la competición el jueves 14 de febrero a las 19.00 horas y Barcelona y Valencia seguirán el mismo jueves a las 21.30. Canarios y catalanes son cabezas de serie pero eso no les asegura la victoria.

El viernes 15 de febrero será la cita de Kirolbelt Baskonia y Divina Seguros Joventut en el primer turno (19.00) y cerrarán las eliminatorias de cuartos de final Real Madrid y Movistar Estudiantes (21.30) en un derbi con más mordiente de lo habitual.
En cuanto a favoritismos, lo único cierto es que el Barcelona llega como defensor del título y que el Madrid ha ganado cuatro de los últimos cinco títulos. Pero nada está asegurado. Todos los equipos tienen sus opciones.
Los dos grandes solo se medirían en una hipotética final, pero antes tienen que ganar dos partidos nada fáciles. La única pequeña ventaja podría tenerla el Barça que como líder de la primera vuelta de la Liga se aseguró jugar el jueves y tener un día más de descanso, el viernes.
Las lesiones, el cansancio, el momento de forma, la concentración, el acierto, las sensaciones, todo cuenta en cuatro choques a todo o nada. Los ganadores pasarán a semifinales y allí volverán a jugarse la posibilidad de luchar por el título en cuarenta minutos sin red.
Sólo un equipo alcanzará la gloria de conseguir el primer titulo de la temporada, pero todos participarán de la fiesta -lo que ya es un logró en sí- que reforzará o aminorará sus opciones futuras en función de su juego y del resultado que obtengan.
Los que ganarán seguro serán los aficionados, que disfrutarán de cuatro días de barra libre de baloncesto en estado puro.