El abuelo de Alba Torrens, Joan, besa la medalla de bronce lograda por su nieta. | Pere Bota

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El bronce de Tenerife ya está en Mallorca. Alba Torrens regresó este jueves a la Isla tras subir por octava vez al podio con la selección española femenina de baloncesto, al tercer peldaño esta vez en el Mundial de Tenerife. Será una visita exprés, pues este fin de semana ya estará en Ekaterimburgo (Rusia) para incorporarse al trabajo con el resto de sus compañeras, con la Supercopa de Europa como primer reto.

Torrens fue recibida por su padre, su madrina, y especialmente por su abuelo Joan, que una vez más besó y se colgó el metal logrado por su nieta, de la que es incondicional admirador y seguidor. «Esta vez hemos aprendido lo difícil que es ganar una medalla y tenemos que disfrutarla», aseguraba en Son Sant Joan la propia Alba, quien también fue felicitada por el presidente de la FBIB, Juanjo Talens, y el gerente de la Fundació per a l'Esport Balear, Pep Abrines.

«Somos un equipo y esa imagen y fortaleza se ha visto especialmente en este Mundial», añadía Alba, quien confesó que «ha sido un lujo poder jugar en casa, ante nuestra gente, y poder conseguir una medalla».